La investigación realizada por la Agencia de Cooperación Española, también incluye al sector de inversiones, además de proyectos públicos sobre la base de la consecución de algunas donaciones de financiamiento multilateral y bilateral a largo plazo.
Según las propuestas de inversión, los proyectos privados alcanzarían un monto de 24.4 millones de dólares, generando 369 empleos directos y alrededor de 1,107 indirectos en un período de 7 a 8 años. Se tendría un total de 1,200 camas (ver cuadro de propuestas).
Casi todos las inversiones hoteleras se desarrollarían en la costa de Veraguas o Zona de amortiguamiento, que comprende Pixvae, Santa Catalina, Bahía Honda, entre otras.
En la primera fase se construirían 133 habitaciones a un costo de un poco más de 7 millones de dólares. En la segunda etapa se levantarían 154 cuartos con 4 millones dólares, mientras que en la tercera habrá 258 con una inversión de 12 millones de dólares.
En tanto, se tendrían que hacer inversiones públicas, como red vial, acueductos y alcantarillados, tratamiento de desechos sólidos y un Centro de Facilitaciones Turísticas, lo cual alcanzaría una inversión de 17 millones de dólares, de acuerdo al diagnóstico de la Agencia de Cooperación Española.
A simple vista esta inversión no es tan sustanciosa como las que se anuncian en otras áreas turísticas, sin embargo, hay que destacar que se trata de proyectos sencillos apegados a lineamientos ecoturísticos.
Además este estudio se realizó cuando aún no se tenía una fecha estipulada para el desalojo del centro penal en Coiba, que era una de las debilidades para el desarrollo del área.
Sin embargo, al anunciar el ministro de Gobierno y Justicia que esta medida se tomarán a más tardar en un año, no cabe duda que las inversiones lloverán del cielo.
"Mi papá y mi mamá eran la pareja ideal", expresa Camila dirigiendo su mirada a las fotos y recuerdos de los tres que están en diversos cuadros en la oficina y dicen que también están en la casa.
Al preguntarles como asumieron que se quedaron solo los tres, respiran profundo, antes de contestar que no fue fácil. En principio tuvo que buscar ayuda profesional para él y ellas, pero con el tiempo lo han superado juntos y con apoyo de la familia, ante lo cual las niñas afirman con un movimiento de cabeza.
El padre explica que al perder a su esposa sus hijas eran muy pequeñas, Camila tenía 4 y Ana Sofía 3 años, pero entendió que lo mejor era decir la verdad, no evadir el hecho; que fueran conscientes de que no hay manera de sustituirla, ante lo cual interviene Camila, "no es como un perro que se muere y se puede comprar otro, una mamá no se puede comprar en ningún lugar" - y lo han logrado, ellas hablan con naturalidad de su madre y les encanta enseñar sus fotos -.
Ellas son conscientes de que fue una decisión de Dios y que mami las cuida desde el cielo.
Aunque Ana Sofía se levanta de su asiento y dice con autoridad que "existe una solución: una madrastra", pero enseguida se retracta, diciendo que ni loca. y su papá dice no, no, muy seguro y que no cabe esa posibilidad, porque hay cosas en la vida irremplazables.
Ser un padre solo a cargo de sus hijas no es una demostración de nada, sino simplemente aceptar el compromiso adquirido y hacerlo de la mejor forma posible.