La ingente deuda que arrastra Puerto Rico ha llevado en 2015 al Gobierno de la isla a reconocer que es "impagable" y tratar de renegociarla, mientras implora a Washington que le otorgue mecanismos legales para declararse en quiebra.
El año que está a punto de acabar será recordado en este Estado Libre Asociado a EE.UU. como el del reconocimiento por el Ejecutivo isleño de ya no se puede hacer frente al pago de la deuda tal y como fue negociada, puesto que el monto total (unos 72,000 millones de dólares) crece exponencial y rápidamente.
Mientras, los ingresos públicos siguen bajando a medida que se profundiza la recesión económica iniciada en 2006, aumenta la masiva emigración a EE.UU. y se multiplica el cierre de negocios.
En febrero se cumplió un año de la deuda de Puerto Rico en el territorio de los llamados "bonos chatarra" o "basura" y por entonces ya se empezó a plantear abiertamente la imposibilidad de devolverla y la necesidad de sentarse a renegociarla con los acreedores.
Ante este panorama, el Gobierno se ha desgastado durante 2015 tratando de encontrar un mecanismo legal que le permita declarar en quiebra a sus empresas públicas para negociar una reestructuración. Una vía es la de permitir que Puerto Rico se acoja a la Ley federal de Quiebras.