EN LATINOAMÉRICA, los TLC con EE.UU. han desencadenado debates candentes, pero bien fundamentados, respecto a la regulación o des- regulación de las transacciones económicas y comerciales.
En el proceso de negociación centroamericano, las polarizaciones abarcaron temas trascendentales para cada país y su proceso regional de integración económica. Ahora, después de que se cerró el tratado, el debate no ha cesado. Entre los temas que más se debaten están: sector agropecuario; subsidios y medidas antidumping; requisitos de origen; acceso a mercados; servicios y propiedad intelectual; inversiones y asuntos ambientales, laborales.
En Panamá se ha debatido muy poco, comparándonos con las situaciones aludidas. Por ejemplo, en Costa Rica, el propio presidente del país ha propiciado un debate abierto y exigente utilizando distintas vías de participación ciudadana antes de enviarlo al Congreso. Pese a estar ya firmado, el debate se mantiene.
Aquí, el escaso debate existente se ha concentrado mayormente en las salvaguardas agropecuarias y las medidas fito y zoosanitarias y, en menor grado, en las compras gubernamentales. Hasta parece que sin "el descubrimiento" del tema fito y zoosanitario la negociación no encerraría pérdidas y retos para Panamá; y que la propia aprobación de un acuerdo final no tendría ninguna dificultad, en la Asamblea Nacional, ni en la Presidencia de la República. Políticamente ello puede ser muy cierto, pero la realidad integral es más compleja.
El análisis de los resultados de la IX ronda se lleva a cabo abordándose con una marcada contracción temática, por lo que éste se aísla en las mediadas sanitarias; lo cual, por un lado, relega la importancia del consenso mayoritario que ya se alcanzó y, además, desvía la atención de otros temas debatibles, en el contexto del TLC como una totalidad.
Ciertamente, Panamá tiene que salvaguardar su patrimonio agropecuario y los niveles e imagen internacional del buen control sanitario que dispone. A todas luces, este afán es innegociable. Igualmente es cierto que hay que otros temas importantísimos, que deben ser discutidos con igual o mayor intensidad.
A manera de preguntas, listo los siguientes: a) ¿El TLC con EE.UU., beneficia a todos los panameños; a quiénes sí beneficia y a quiénes no beneficia, directamente? b) ¿Qué pasará con nuestro sector agropecuario, seguirá el triste camino de la experiencia de México con su TLC con EE.UU.? c) ¿Hay la posibilidad de compensaciones a los "grupos sociales perdedores" y cuáles son los mecanismos posibles para fijarlas? d) ¿Cuáles son los fundamentos de la estrategia nacional de desarrollo de Panamá; y cómo el TLC con EE.UU. se insertará en ésta? e) ¿Cómo se perfila la política de integración regional que Panamá desarrollará tras cerrarse el TLC con EE.UU.? Un encuentro que apunte a responder apropiadamente a estas interrogantes es el debate nacional que más necesitamos los panameños.
a. Estrategia Nacional de Desarrollo, que esté debidamente legitimada por la sociedad.
b. Participación de los actores económicos y sociales que son afectados; y en forma amplia y democrática.
c. Estudios integrales de costo y beneficio que sustenten la viabilidad, considerando los efectos económicos y sociales.
d. Valoración objetiva de impactos y proyecciones.
e. Estrategia negociadora nacional.
¿Qué sigue luego de la IX ronda?
Panamá prepara su nueva estrategia para enfrentarse a Estados Unidos en una décima ronda.