Los precios de alimentos han aumentado, y aunque las autoridades de asuntos del consumidor aseguren que encontrarán la respuesta del por qué del alza, el amargo sabor aún continúa.
A pocos días de instalarse la comisión que evaluará los precios de los alimentos, el Ministerio de Comercio e Industrias informó que debido al mercado internacional el precio del combustible subiría 0.15 centésimos.
Con el anuncio anticipado del ministerio, las mismas estaciones de combustible que en la mañana tenía la gasolina a $2.18, en la tarde ya estaba a $2.20.
Pero al día siguiente el golpe fue más fuerte de lo pensado, cuando salieron oficialmente los precios de paridad. Más de 0.20 centésimos subió la gasolina en el país, y como ocurre cada dos semanas ya las estaciones se habían puesto de acuerdo y el efecto en los bolsillos resultó peor. Hoy existen personas pagando más de los 0.22 centésimos, pero ¿quién le pone el cascabel al gato?
En repetidas ocasiones hemos escuchado a los dirigentes gubernamentales que es muy poco lo que pueden hacer debido a la libre oferta y demanda.
Pero es necesario que intensifiquen los operativos y así se darán cuenta de la astucia de algunos empresarios que viven del negocio.
Mientras tanto, las familias tratarán de aplicar las recomendaciones para ahorrar combustible, conformándose con el cuadro que informa la ubicación de las estaciones "menos caras" y así extender el salario quincenal. Al final, la esperanza del trabajador se centrará en la discusión del salario mínimo, en abril.
Pero pese a ello no hay que dejar de lado que de concretarse el ALCA automáticamente la región tendría preferencias arancelarias, y la ICC se caería.
En el caso de Panamá se busca que la preferencia unilateral quede acordada de la mejor manera en el TLC, no sólo en la listas de acceso sino en las preferencias arancelarias.
Los centroamericanos y la Comunidad Andina (CAN) le llevan la delantera al país, y de ratificar EE.UU. los TLC´s con estos países, ellos podrán aprovechar los beneficios del mercado estadounidense.
Panamá tendría entonces que competir no sólo con Centroamérica y la CAN sino con productos con preferencias que no posee el país.
"Si no contamos con preferencias estamos "out"(fuera), por eso es oportuno que Panamá concrete el TLC con EE.UU" dijo el economista.
El sistema de preferencias comerciales para los países de la Cuenca del Caribe es el corazón de la ICC propuesta en febrero de 1982 por el Presidente Ronald Reagan.
Fue presentada como parte de un programa integral de política exterior para promover la revitalización económica y facilitar la expansión de las economías en la región de la Cuenca del Caribe.
Estas preferencias comerciales y otros beneficios se otorgaron a los países de la región en 1983 mediante la aprobación por el Congreso de los EE.UU. y la promulgación por el Presidente Reagan.