Las naciones del Sudeste Asiático, entre ellas la aislada Birmania (Myanmar), se preparan a dar el salto a la energía nuclear para reducir su dependencia del petróleo y mantener constante el ritmo de su crecimiento económico.
Birmania, Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia y Vietnam tienen planes para construir sus propios reactores y satisfacer con la alternativa nuclear la creciente demanda energética, pues algunos de estos países han pasado en los últimos años a ser importadores netos de energía pese a disponer de abundantes recursos propios.
Las reservas de crudo de Indonesia -único miembro en la región de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP)- se agotarán antes de 2020, según los datos del Gobierno, lo que llevó a las autoridades a reanudar el programa nuclear conocido como BATAM que tenían paralizado desde 1997, cuando se produjo la profunda crisis económica que afectó a la mayoría de naciones de la zona.
Yakarta anunció recientemente que las obras de su primera central atómica arrancarán en 2010 y que siete años después dispondrá de otros cuatro reactores que producirán el 17 % de la demanda de energía del vasto archipiélago poblado por 220 millones de personas. No obstante, el plan de Yakarta se topa con la oposición de los grupos ecologistas.