Los elevados precios del petróleo advierten que la historia no cambiará por lo menos, en estos primeros meses del año 2004, donde la oleada de alzas ha continuando un ritmo cada vez más ascendente.
En consecuencia, los bolsillos del golpeado consumidor claman por una regulación en materia de precios, sin embargo, la respuesta sigue siendo la misma "todo es producto de los vaivenes internacionales en los precios del petróleo".
Dado que el combustible es un rubro de utilidad nacional que mueve a generadoras térmicas, el transporte, genera actividad económica, la salida más razonable es concienzar a las personas en materia de consumo.
Hace dos años, el Ministerio de Comercio se vio obligado a lanzar una campaña de racionalización en el uso del combustible.
El viceministro de Comercio Interior, Temístocles Rosas reiteró que Panamá por ser un país que no produce petróleo está sujeto a los vaivenes internacionales.
Incluso, Estados Unidos que sólo tiene petróleo en Alaska y depende en un 95% de los países exportadores de crudo está sufriendo las mismas consecuencias, siendo un país que compra y consume en grandes cantidades este rubro, dijo el viceministro.
Sin duda este comportamiento es muestra de que se trata de una crisis mundial. Según Rosas "en este caso no podemos hacer apreciaciones favorables, obviamente porque el precio internacional está subiendo.
En su lugar, se debe hacer un llamado a la reflexión sobre el consumo, dado que es un recurso de utilidad nacional, sujeto a los vaivenes internacionales lo que impide complacer a los consumidores".
Para el viceministro esta tendencia podría mantenerse, pero todavía no ha llegado a un precio histórico alto, o sea unos 40 dólares el barril.
Sin embargo, sugirió que estas alzas deben ser consideradas porque hasta ahora no existe una condición dentro del mercado que tienda a bajar los precios.
En el caso de Panamá se han dado incrementos del combustible superior a los $2.25. Otros de los sectores que ven con muchas preocupación estas alzas es el sector industria para quienes este incremento podrían llevarlos a considerar el cierre de algunos de sus departamentos pues no sólo se trata del combustible sino los costos que estos implica.
Este sector no posee alternativas viables para adoptar otro tipo de combustible u otra fuente de energía.