La OCDE advierte de que la ralentización en los países ricos va a ser "un poco más pronunciada de lo esperado" inicialmente, pero cree que será "temporal" y considera "poco probable" una nueva recesión.
Este es el resumen del informe provisional de perspectivas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ofrecido por su economista jefe, Pier Carlo Padoan, quien lo justificó por "una serie de incertidumbres".
Según las previsiones del informe, el crecimiento de los países del G7 estará en un ritmo anual en torno al 1.6%, frente al 1.7% augurado en mayo, y eso tras haber progresado al 3.2% en el primer trimestre y al 2.5% en el segundo.
"La recuperación va a un ritmo más lento de lo anticipado", en particular por la debilidad del consumo privado, afectado por la evolución negativa del mercado inmobiliario -principalmente en los países donde se había formado una burbuja- y del desempleo, explicó Padoan.
Sin embargo, varios elementos alentadores permiten esperar que el fenómeno no sea duradero, sobre todo el aumento de los beneficios de las empresas y el hecho de que la inversión de éstas ha tocado fondo.