Economías emergentes como las asiáticas y tradicionalmente en desarrollo, como las latinoamericanas, están reaccionando mejor ante la crisis, aunque los principales directivos de la banca internacional siguen pidiendo prudencia.
"Las perspectivas de Latinoamérica son, en términos relativos, bastante mejores que las que se habían visto antes, porque por primera vez la economía mundial está cayendo, y la latinoamericana cae menos", señaló a Efe José de Gregorio, gobernador del Banco Central de Chile.
De Gregorio explicó, en el marco de la reunión de primavera del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, en inglés) que finalizó ayer en Pekín, que "los países desarrollados" están más afectados por la crisis global.
"Normalmente cuando los países desarrollados tenían problemas, nuestros problemas eran mucho más graves. Hoy día los problemas de los países desarrollados son más graves que los nuestros", dijo.
El chileno advirtió de que la región latinoamericana no está a salvo de la crisis, pero atribuyó su mejor reacción a un esfuerzo en la aplicación de políticas monetarias y fiscales de estímulo.
En una línea similar se pronunció Zeti Akhtar Aziz, gobernadora del Bank Negara Malaysia, al referirse a la región asiática, donde los países ricos tienen puestas las esperanzas para la recuperación.
"Asia no está en el epicentro de la crisis financiera", confirmó Aziz, quien no obstante señaló que la economía real "podría haberse visto más afectada sin las políticas aplicadas en los últimos años para estimular la demanda interna".
La mitad del comercio exterior de la región asiática depende todavía de los países desarrollados.
"Una vez se haya estabilizado la situación, Asia tendrá aún mayores oportunidades de crecimiento", concluyó la malasia.
Aunque todo el mundo mira a China como tabla de salvación con sus perspectivas de crecimiento del 8% para este año, Stephen Roach, presidente de Morgan Stanley dijo durante una conferencia que Asia "la gran esperanza puede venir de la India".