Luego de la crisis económica que le dio la vuelta al mundo, el mercado inmobiliario en Panamá sufrió varias transformaciones.
Muchos proyectos tuvieron que hacer reajustes y hasta disminuir, en el caso de los edificios, el número de pisos.
En el panorama de los complejos de viviendas, se tuvo que orientar las estrategias de venta al mercado local, ya que las inmobiliarias hasta el momento se habían dirigido mayormente a los compradores extranjeros y de alto poder adquisitivo.
Pero la crisis que empezó en Estados Unidos y tocó Europa, de donde procedían la mayoría de los compradores, hizo que los compradores locales sean el nuevo objetivo de las inmobiliarias.
Sin embargo, el mercado no caído del todo y las reformas ayudaron, ahora queda velar por los clientes locales que muchas veces son víctimas de abusos por parte de vendedores.
Las estadísticas señalan que unas 2 mil 260 quejas en contra de las compañías inmobiliarias han sido llevadas ante las autoridades desde 2006 hasta 2011, y aún existen por solucionar aproximadamente 1,165 denuncias.
Es bueno que exista oferta para los panameños, pero las autoridades deben garantizar que el producto que adquieran tenga la calidad justa y necesaria.