El Comisionado Presidente de la CLICAC Rafael Carles manifestó que los resultados de un estudio realizado por la entidad "demuestran que si los aranceles se aumentaran a los niveles establecidos antes de la rebaja arancelaria del 31 de diciembre de 1997, se produciría un incremento notable en los valores ex - aduana de una gran parte de los productos que componen la canasta básica de alimentos, asumiendo (obviamente) que se mantengan constantes los márgenes de comercialización".
Agregó que "de igual forma, si se aumentaran los aranceles a los niveles pactados con la OMC a setiembre de 1999, podemos señalar que los valores ex - aduana de una gran porción de los productos que componen la CBA se incrementarían excesivamente".
En la conferencia de prensa ofrecida ayer, Carles indicó que "si los aranceles suben, el consumidor se va a ver afectado significativamente de tres formas: aumento de precios al consumidor de los productos nacionales; aumento de precios de productos importados, y disminución de la oferta total, es decir, menor disponibilidad de productos en el mercado".
El estudio de la CLICAC ha sido enviado a la presidenta electa Mireya Moscoso y a los ministros que conforman el gabinete económico, teniendo en cuenta que el nuevo gobierno recibió solicitudes del sector agropecuario, particularmente los porcinocultores y productores de cebollas, para revisar los aranceles rebajados que les han creado una situación crítica.
Pero las quejas y reclamos provienen también de los consumidores que alegan no haber sido beneficiados por la disminución de los precios de productos importados cuyos aranceles fueron rebajados.
Sin embargo, la CLICAC insiste en que una probable modificación arancelaria provocaría un impacto negativo en la canasta básica. Argumenta la entidad que, en términos generales, los aranceles producen una pérdida de bienestar debido a la distorsión de la producción, resultante del hecho de que el arancel conduce a los productores nacionales a generar mayores cantidades de bienes protegidos.
En segundo lugar, producen una pérdida debido a la distorsión del consumo, resultante del hecho de que un arancel conduce a la población a consumir menor cantidad del bien protegido.
El estudio, asimismo, asevera que "existe una estabilización de precios al consumidor y los precios promedios se mantienen estables entre los años 1997 - 1999, es decir, la variación entre ambos períodos es ínfima, por lo cual el grupo de productos analizados, que pertenecen a la Canasta Básica, en tres años, han tenido en términos generales hasta un máximo de seis centavos de aumento por libra (equivalente al 20%, para el caso de la papa).
El estudio señala, por otra parte, que el productor nacional o la industria que pueda aprobar la existencia de amenaza de daño o de perjuicio grave producida por las importaciones puede optar por solicitar una medida de protección temporal (salvaguarda), la cual debe basarse en hechos concretos y objetivos, tal como lo establece la ley 29 de 1996.
Solamente hay dos casos conocidos de solicitud de salvaguarda. La solicitud de los porcinocultores fue aprobada. La solicitud de Galletas Pascual fue denegada.