La canciller alemana, Angela Merkel, defendió ayer la fuerza exportadora de Alemania como uno de sus principales potenciales de competitividad y rechazó con ello las críticas de algunos socios que ven en el superávit comercial alemán un problema para el equilibrio de la eurozona.
"No vamos a sacrificar nuestra fortaleza sólo porque se compran más nuestros productos que los de otros países", dijo Merkel durante el debate presupuestario en alusión a las críticas formuladas sobre todo por la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde.
Merkel subrayó que el gobierno económico común que se plantea dentro de la Unión Europea es una idea acertada, pero sólo "si no se guía por el más lento, sino por el más rápido". Sólo así, añadió, Europa puede ser una región competitiva a escala mundial.
La canciller reconoció que los elevados costes laborales alemanes son efectivamente un problema, pero insistió en que sería una política de competitividad equivocada si Alemania sacrificara su potencia exportadora.
Lagarde sostuvo que los superávit comerciales de Alemania, basados en la contención de los costes laborales, no son sostenibles para el resto de los países de la zona del euro.