La reactivación de América Latina y el Caribe está ocurriendo más rápido de lo esperado, aunque su velocidad varía en cada país. Para los 7 países que integran la región centroamericana, Panamá y República Dominicana, la previsión de crecimiento se sitúa en 2.9% para 2010 y 4.2% para 2011.
Así lo señala el informe “Perspectivas Económicas: Las Américas” del Fondo Monetario Internacional (FMI).
“La actividad económica comenzó a remontar desde finales de 2009, registrándose el repunte más fuerte del crecimiento en la región, en Panamá y la República Dominicana”, indicó Miguel Savastano, asesor principal del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.
Apuntó que la recuperación global toma fuerza, empujada por el rápido crecimiento en los mercados emergentes; sin embargo, dijo, han surgido nuevos riesgos en Europa.
Para Savastano, en El Salvador y Honduras, la actividad económica finalmente dejó de contraerse, mientras la recuperación de la actividad económica en los países centroamericanos está siendo impulsada por un crecimiento de las exportaciones hacia los Estados Unidos superior al previsto.
No obstante, dijo que las remesas de los trabajadores siguen registrando caídas anuales significativas, lo que refleja la débil situación del empleo en Estados Unidos, especialmente entre la población hispana y en el sector de la construcción.
El informe del FMI recomienda a los países plantearse la posibilidad de modificar la combinación de políticas macroeconómicas, adoptando una orientación fiscal más restrictiva de forma gradual, a fin de recuperar el espacio fiscal.
También aconseja mejorar la composición del gasto público y aumentar la cobertura de las reservas, esto último con el fin de ayudar a los bancos centrales a brindar apoyos futuros en caso de que las entradas de capital se interrumpan abruptamente.
Además recomienda que los países continúen fortaleciendo las redes de seguridad financiera y los estándares prudenciales, así como las medidas de regulación y supervisión, que desempeñan un papel importante a la hora de limitar los riesgos sistémicos que pueden formarse durante la expansión de la actividad productiva y contribuyen a nivelar el crecimiento del crédito a lo largo del ciclo económico.
Por otra parte, el informe enfatiza la necesidad de aumentar la productividad, fortalecer el clima de los negocios, y liberar el potencial de crecimiento a través de reformas estructurales, así como de dar prioridad
a la protección de grupos vulnerables.