Los datos del transporte Hydra Terra
- 39 pies de eslora o largo de la embarcación por 8 pies de ancho o manga.
- 47 la capacidad de pasajeros que pueden viajar en cada gira, adicional al capitán y al guía.
- 65% de los pasajeros en los siete meses de operación han sido turistas extranjeros, 35% locales.
Un abrazador y caluroso sol vespertino daba la bienvenida al grupo de entusiastas viajeros que abordaban con cierta dificultad aquel inusual vehículo estacionado en la parte exterior del mall.
Subió la familia vacacionista, los abuelos, la pareja de tórtolos, el trío de adolescentes con los “smarthphones” en manos, las adorables niñas, unas tías y los organizadores de la gira. Todos instalados en sus butacas, zarpaba, perdón, arrancaba el aquabus.

Se trata del inusual recorrido turístico de dos horas, que la empresa Panamá Marine Adventures, brinda desde hace siete meses, a los que desean ver la ciudad capital desde una perspectiva diferente.
El recorrido.
Al salir del mall, el aquabus toma hacia la Cinta Costera e ingresa parcialmente al Casco Antiguo, de ahí, se traslada hacia la marina del Club de Yates y Pesca, donde realiza su primer zarpe. Aquí, la expectativa de los turistas se disipa y un gran chapuzón desplaza mucha agua, y entre vítores, gritos, aplausos y silbidos, se hace la primera apreciación de la ciudad, desde otro ángulo netamente costanera, pero que ha crecido de espaldas al mar.

Como la gira es “relativamente” de corta duración, la empresa no ofrece servicio abordo, pero los viajeros pueden (y se recomienda) llevar consigo bebidas y “snacks”
La siguiente parada es en la Calzada de Amador y como en el resto del recorrido, un experimentado y bien parecido guía, de nombre Octavio, explica en español e inglés información de interés sobre el origen y uso del sitio.

En la rampa del astillero del Fuerte Amador & Marina, se realiza la segunda zambullida.
“Jamal take the picture of the splash” (“Jamal toma la foto del salpicón”), grita Cynthia desde atrás.
Casi todos los que están abordo hablan tanto inglés como español, pues en su mayoría son panameños (descendientes de afroantillanos pensamos nosotros) que ahora viven en New York, New Jersey, Maryland y La Florida, nos comenta Carmela, organizadora del “tour”, quien junto a su esposo se dedican al turismo interno.
“Se lo recomendamos a muchas personas. Elegimos el aquabus principalmente porque es un recorrido diferente, es una experiencia única. Las personas te dicen: yo conozco un barco, yo conozco un bus, pero no conozco una sola cosa que sea ambas”, cuenta Carmela entre risas.
El tercer y último zarpe es en la rampa de La Playita de Amador, en el que se sale un poco del rompe olas y la breve navegación dura un poco más. Desde esa perspectiva, se aprecia una ciudad majestuosa con imponentes rascacielos.
En la ruta de regreso otra vez en tierra, el aquabus se detiene en el Edificio de la Administración del Canal y concluye en el que fuera su punto de partida, Albrook Mall.
Visiblemente satisfechos, los viajeros desembarcan, algunos hasta tomaron una leve siestecita. En tan solo 120 minutos, descubrieron otra cara de la ciudad.