La instalación de una refinería en Panamá garantizaría tener un suministro cerca, además de una rebaja de unos cuantos centésimos en el precio del combustible, toda vez que las petroleras economizarían algunos gastos.
Al menos así lo plantean representantes del Gobierno, del sector privado y economistas consultados.
No obstante, la construcción de una refinería no sería rentable sino se dedica a la exportación, toda vez que el mercado panameño es muy chico, según palabras del viceministro de Comercio Interior, Manuel José Paredes.
Para el funcionario, si en el pasado no hubieran cerrado la Refinería Panamá, ahora se tuviera "algo para empezar", pues hoy una refinería que solo se dedique al mercado local "sería impagable".
Paredes no titubeó al afirmar que una refinería en el país "ayudaría a estabilizar el mercado".
Desde la óptica del economista Eduardo Valdebenito, "fue un error" haber cerrado la Refinería Panamá.
Aclaró que en los años 90 la Refinería Panamá ya no refinaba, sino que importaba el combustible, pues en ese momento no se visualizaba ninguna crisis.
Ahora que el problema fundamental es la refinación del petróleo para convertirlo en derivado, añadió, la refinería es una opción.
Valdebenito coincide con Paredes al señalar que el problema es que en este negocio los parámetros de rentabilidad son muy altos, y el mercado panameño por si solo no justifica una refinería para la iniciativa privada, a menos que pudiese exportar combustible a otros países.
Otra opción, afirma, sería que el Estado asumiera esta opción empresarial con criterios privados (rentabilidad y eficiencia), pero hay que recordar que los costos en este negocio son altísimos.
Hugo Cuellar, presidente de la Asociación de Distribuidores de Gasolina, avaló una posible refinería, aunque aclaró que esto solo ayudaría a rebajar los precios en unos centésimos, ya que "los precios de paridad son los que finalmente influyen en el costo final".