LAS DOS principales refinerías de Bolivia aún se encuentran en manos de Petrobras, debido a que el contrato de venta no ha sido cerrado completamente, una semana después de que el gobierno de La Paz pagara la primera cuota del coste y anunciara una ocupación de las instalaciones que luego fue suspendida.
La situación fue confirmada a Efe por una fuente del sector petrolero, que explicó que "continúan las negociaciones para concretar el contrato", destinado a transferir las refinerías situadas en Cochabamba (centro) y Santa Cruz (oriente).
El gobierno boliviano depositó el pasado lunes 56 millones de dólares en las cuentas de Petrobras, la mitad de los 112 millones de dólares pactados para la compra, y anunció la emisión de una carta de garantía para pagar la segunda cuota el próximo 11 de agosto.
No obstante del pago inicial, la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no asumió, como pretendía el pasado martes, el control de las refinerías y postergó sin fecha esa medida.
Según publicó la prensa local, un tema controvertido en la negociación es la existencia de una supuesta deuda de la brasileña con diferentes organismos del Estado, por un equivalente a 42 millones de dólares, en parte por tributos aduaneros.
La fuente del sector petrolero consultada señaló que un contrato como el que se busca concretar involucra también el traspaso de pasivos, aunque precisó que, en el caso de Petrobras, la empresa no reconoce la cifra demandada y existe una controversia porque considera que esos cobros "no corresponden, son injustos" y dependen de fallos definitivos en instancias administrativas y judiciales.
Otra fuente del ministerio de Hidrocarburos insistió en que el tema del retraso está vinculado a la falta de contratación de un seguro para la cobertura de los riesgos cuando YPFB esté a cargo de las operaciones en las dos instalaciones.
El ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, explicó la semana pasada que se trata de un seguro de 180 millones de dólares.
La contratación de una aseguradora tuvo tropiezos en una primera licitación, porque las compañías de ese sector no aceptan el cambio del operador en las refinerías, según dijo Petrobras-Bolivia la semana pasada.
El gobierno anunció que lanzará otra licitación, aunque la prensa señaló que el presidente, Evo Morales, también estudia realizar una invitación directa.
La compra de las refinerías es parte de la nacionalización de los hidrocarburos decretada por el presidente de izquierda el 1 de mayo del año pasado.
El jefe del grupo de senadores de la alianza opositora Poder Democrático y Social (Podemos, derecha), óscar Ortiz, dijo ayer a Efe que su partido ve "una falta de transparencia" y "de conocimiento y de capacidad" del gobierno en las negociaciones con la firma brasileña lo cual "enturbia el proceso de la nacionalización".
Refinerías en manos de Petrobras
El contrato de venta no ha sido cerrado completamente, aunque Bolivia pagó la primera cuota.