El futuro de la reforma económica mundial está amenazada por la incapacidad de los países ricos y de los países pobres de comunicarse sobre las cuestiones surgidas de la globalización, advirtió ayer, el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn.
Wolfensohn admitió que mil millones de personas en el mundo se han visto perjudicadas por el advenimiento de la economía global.
“Existe el peligro de que perdamos la próxima batalla en la reforma del comercio mundial, pero no a causa de las protestas en las calles”, dijo Wolfensohn.
“Se perderá por las diferentes formas de entender las cosas en los países ricos y en los pobres, y por su incapacidad de entablar un diálogo”, agregó.
“El verdadero problema es que en el mundo actual se estima que tres millardos de personas se han beneficiado de la globalización y probablemente un millardo no se ha beneficiado, (...) gente que se ha visto perjudicada por una forma de producción diferente, por una diferente concentración del poder”, dijo Wolfensohn.
Igualmente criticó la naturaleza superficial del movimiento de protestas antiglobalización.
“En mi opinión, no creo que haya opción en lo relativo a la globalización en un sentido amplio”, afirmó en el programa dominical Nine Network’s Business Sunday.
“Sobre cómo va a funcionar, creo que estamos mejor con una economía libre (...) y después tendremos que ver cómo ayudar a quienes están en desventaja”.
El australiano Wolfensohn señaló que la importancia de las cuestiones discutidas durante las cumbres económicas de Génova, Melbourne y Seattle empequeñece las protestas.
Al concluir la cumbre del Grupo de los siete países más industrializados y Rusia (G8) en Génova (noroeste de Italia) el mes pasado, los líderes criticaron la violencia que dejó un manifestante muerto, heridos y cientos de detenidos.
En un comunicado conjunto las naciones del G8 afirmaron que los disturbios ensombrecieron la creación de un fondo de 1,3 millardos de dólares para luchar contra el SIDA y el compromiso de luchar contra la pobreza en Africa. “Estuve en Génova y realmente lo que pasó dentro...es mucho más importante, pero no hubo sangre”, dijo Wolfensohn.“Así que mi preocupación es que las cuestiones reales como la pobreza, el SIDA y la corrupción queden relegadas a un segundo plano y que sólo se vea en primer plano la superficialidad de las protestas”, añadió el presidente del Banco Mundial.Wolfensohn dijo que muchos de los decenas de miles de manifestantes de la cumbre del G8 y del Foro Económico Mundial de Melbourne (sur de Australia), el pasado septiembre, sólo estaban interesados en provocar enfrentamientos.