La reforma contributiva que ayer se convirtió en ley eximirá del pago del impuesto sobre la renta a los puertorriqueños con ingresos anuales de hasta $20,000, el 46% de la población de la isla caribeña.
El gobernador Luis Fortuño firmó para su entrada en vigor la nueva norma aprobada previamente en el Senado, que, según el Ejecutivo, supondrá dejar en los bolsillos de los puertorriqueños $1,200 millones en los próximos seis años.
Fortuño, que cumple así con el más importante de sus compromisos electorales, pretende que la medida sirva para incentivar el consumo entre los puertorriqueños y reactivar de esa forma la economía local.
El portavoz del opositor PPD en la Comisión de Hacienda del Senado, Cirilo Tirado, criticó la nueva ley porque, en su opinión, no beneficia a la clase media de la isla.