El contralor de Colombia, Carlos Ossa, dijo que la reforma tributaria, que será aprobada la semana próxima por el Legislativo, aumenta los privilegios para algunos sectores, los mantiene para otros y no es una solución a largo plazo.
Ossa aseguró que en dos años el Gobierno tendrá que presentar una nueva iniciativa tributaria, porque la que cursa en el Congreso es "mas de lo mismo", pues mantiene tratamientos privilegiados a algunos sectores y nuevas prebendas a actividades como la banca.
El Gobierno colombiano se comprometió hace un año con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a llevar a cabo una reforma que modernizara e hiciera transparente el sistema tributario colombiano, dos objetivos que, según Ossa, no se cumplen, pues la iniciativa no es equitativa, favorece a unos pocos, no ataca la evasión, mantiene las exenciones y es para corto plazo.
El acuerdo, firmado el 17 de diciembre de 1999, contempla un ajuste fiscal a corto plazo con recortes en el gasto y mayores ingresos tributarios, así como reformas estructurales en los regímenes de pensiones y transferencias de la nación a los entes territoriales, cuyos efectos se darán a medio y largo plazo.
Según el funcionario, las "prácticas aberrantes" y las "tremendas irregularidades" que se dieron entonces en entidades como el Banco del Estado, el Banco Central Hipotecario y la Caja de Crédito Agrario, que fueron absorbidos o liquidados, son cosas del pasado pero costaron varios billones de pesos a los contribuyentes.
El responsable del control sobre el buen uso de los dineros públicos hizo un llamamiento al Gobierno para que defina la política en torno a las entidades intervenidas, tanto de capital público como privado, y de la banca de redescuento cuya reestructuración está pendiente.