La semana pasada el gobierno dio a conocer el anteproyecto de cambios dentro de las reformas tributarias, entre las que plantea el incremento del impuesto a las entidades bancarias.
El documento establece para la banca un impuesto mínimo de 15%, además de un incremento en el costo de la licencia.
Eudoro Jaen, ex presidente del Banco Nacional de Panamá, señaló que el incremento de los impuestos a la banca es justificado ya que los bancos en Panamá pagan muy pocos impuestos, gracias a su cuerpo de asesores fiscales.
Y a pesar que la iniciativa es positiva para Jaen advierte que con la aprobación de las nuevas reformas lo mas probable que harán los bancos es pasar el costo a los usuarios.
“Esto significará mayor costo de crédito y de servicios bancarios, ambos ya por si altos y los que más van a sufrir estos aumentos serán los consumidores y mucho menos las empresas” sostuvo Jaen.
Actualmente los bancos tiene una liquidez de alrededor del 70%, cuando la reglamentaria es 30%.
Además tienen problemas en convertir ese exceso de liquidez en crédito, que es su fuente principal de ingresos, lo que hace que ese exceso de liquidez les cause un alto costo financiero, acotó.
Esta situación es complicada ya que hay una ausencia de demanda de créditos de las empresas, ya sea por el temor de endeudamiento de las empresas ante la crisis mundial (y más ahora por la inestabilidad social domestica) y por el otro lado la renuencia de los bancos a prestar a las empresas por no estar seguro de sus verdaderas situaciónes financiera actuales.
Como ese excedente de liquidez les cuesta plata, ¿que hacen los bancos? Se apalancan en sus usuarios con menor poder de negociación, que son los consumidores, explicó.
Las empresas de acuerdo a su tamaño tiene poder de negociación ante los bancos, los consumidores no, “estoy seguro que conocen las campañas constantes de los bancos en promover tarjetas de crédito, prestamos personales y residenciales” ,señaló Jaen.
Es decir que el usuario de consumo no tiene poder de negociación de términos y ante sus necesidades, acepta el precio que el banco cobra.