Panamá tiene como reto poner en marcha una estrategia de competitividad que le permita crecer de forma sostenible su economía.
Pero cómo queda la competitividad cuando se tiene una política gubernamental que acarreará aumentos en los costos e incluso incremento en los precios de los servicios públicos y del combustible.
Nicolás Ardito Barleta, consultor del Programa Compite Panamá explicó que el precio del combustible es un mal generalizado, por lo mal se podrá decir que su variación afecte la posición relativa de Panamá (58 en el 2004).
Dijo que las reformas tributarias y las reformas a la Caja de Seguro Social son "un mal necesario", que traerán efectos temporales, pero que al final será positivo para el país.
Explicó, por un lado, que si se tiene la mejoría de la situación fiscal, mejora el crédito de Panamá, lo que a su vez mejora su imagen en el mundo financiero y puede abaratar el costo del financiamiento para el país.
Para minimizar los efectos negativos temporales a nivel local, se deberán reforzar la capacitación y la tecnología.