Al igual que muchos otros inversionistas japoneses, Hiroo Sato quedó en la ruina hace una década cuando reventó la burbuja especulativa en esta nación.
En la actualidad está recuperando parte de su dinero en un floreciente mercado de valores.
Pero el ejecutivo bancario de 71 años, ya jubilado, también está colocando más de la quinta parte de su dinero en una inversión extranjera: participaciones monetarias de bajo riesgo de la aseguradora estadounidense Hartford Life.
Las inversiones extranjeras, que los japoneses evitaron durante muchos años, están dando mayores posibilidades de éxito a la más reciente recuperación económica, a diferencia de lo que sucedió en el pasado.
"En los días de la burbuja (económica), a las empresas japonesas no les importaban las nuevas ideas que pudieran aportar las compañías extranjeras", expresó Debbie Howard, presidente de la Cámara de Comercio Estadounidense en Japón.
"El prolongado estancamiento económico ha forzado a los negocios japoneses a mirar modos nuevos y diferentes de hacer las cosas", explicó.
Eso incluye permitir las inversiones extranjeras en Japón y la administración extranjera de empresas locales.
Las acciones de empresas japonesas adquiridas por inversionistas extranjeros alcanzaron una marca récord en el año fiscal que terminó el 31 de marzo, con un alza del 22%. El principal indicador de la Bolsa de Comercio de Tokio, en tanto, subió un 46%, después de haber caído a su nivel más bajo de 20 años en abril del 2003.
Las inversiones extranjeras directas totalizaron los 19,000 millones de dólares para el año fiscal 2003, cuadruplicando con creces las de una década atrás, según información oficial. Representan, sin embargo, una fracción de la inversión externa en Estados Unidos o Europa.
Entre las más recientes inversiones se encuentran las de la fábrica automotriz francesa Renault SA en Nissan Motor Co., y las de la estadounidense Wal-Mart en la cadena de ventas minoristas Seiyu.
Los inversionistas individuales están siguiendo el mismo camino, y compran alternativas como las participaciones monetarias a corto plazo de Hartford Life.
Sato dijo haberse convencido de que invertir en servicios financieros estadounidenses es mejor que hacerlo en empresas japonesas.
"Ahora pienso que ha llegado la hora de una recuperación verdadera", sostuvo. Los analistas coinciden en que la recuperación podría perdurar, a diferencia de lo que sucedió en los dos repuntes fantasmas" de los últimos diez años, que se desvanecieron casi tan pronto como llegaron. Entre enero y marzo la economía creció a una tasa anual del 6.1%, impulsada por las exportaciones a EU.
Reformas y globalización parte de la recuperación
Hay nuevas alternativas para el mercado de inversiones.