Da lástima llegar a un lugar donde se lucharon tantas batallas deportivas y ver que sólo quedan recuerdos.
El estadio Juan Demóstenes Arosemena está más allá que una casa abandonada.
Con su olor fétido a orina, pareciera más un lugar de indigentes que un monumento histórico.
La remoción hecha en el año 2003 pareció ser un simple maquillaje, ya que a tres años el complejo está en deplorables condiciones para practicar béisbol.
Fueron más de 100 mil dólares los invertidos en el gobierno de la entonces presidenta Mireya Moscoso para el Torneo Preolímpico de Béisbol del 2003, que al parecer se fueron por el caño o han sido aprovechados por los amigos de lo ajeno.
Es triste que todos los espectáculos que se vivieron en este palacio de los deportes panameño no se puedan volver a vivir, porque sus estructuras se están cayendo.
El Juan Demóstenes Arosemena lo inauguraron en la década del ‘30 y fue escenario de grandes eventos.
Era conocido como el Istmian Park (Parque Istmeño), antes de ser nombrado Juan Demóstenes Arosemena, fue sede de los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Además, en el estadio se practicó atletismo, boxeo y baloncesto.
Fue el escenario de la pelea más recordada por los panameños, que se llevó a cabo el 10 de abril de 1965 entre Ismael Laguna y Carlos Ortíz. En este encuentro Laguna se convirtió en el campeón ligero de la Asociación Mundial de Boxeo.
Otro púgil que visitó este vetusto centro deportivo fue el gran campeón norteamericano Joe Louis.
Para ese mismo año se amplió su cobertura de doce a quince mil espectadores.
El coliseo fue sede de la pelota profesional panameña.
También acogió a los mejores equipos profesionales y aficionados del país y fue visitado por Joe Dimaggio y los Yankees de Nueva York; Roberto Clemente y los Piratas de Pittsburgh y los Dodgers de Brooklyn, con el mítico Roy Campanella.
Para el Campeonato Preolímpico en el Juan Demóstenes Arosemena se jugaron seis partidos.
Pero después de finalizado este torneo el estadio quedó en el abandono y relegado a otros eventos de menor talla.
Panamá Metro en la categoría mayor no tenía dónde entrenar.
El equipo tuvo que viajar casi todos los días porque las luminarias del estadio no sirven.
Cabe señalar que todas las luces y las torres fueron cambiadas para el preolímpico.
"Tienen que hacer algo con ese estadio, porque lo están dejando morir y piensan tumbarlo para hacer edificios", comentaba Adolfo "Ñofo" Venegas.
Aseguró que aún recuerda las grandes batallas de Metro, Chiriquí y Herrera.
" Este estadio siempre fue céntrico, era fácil entrar y salir, y hasta comer durante el juego", afirmó.
El estadio está en el abandono.
El estadio Juan Demóstenes Arosemena era como una casa donde se reunía toda la familia a pasar un buen rato viendo el béisbol. Así lo señaló hace años Cristóbal Girón, director campeón con el equipo de Panamá Metro.
El Juan Demóstenes Arosemena está en manos del Instituto Nacioanl de Deportes (INDE), pero por lo que se percibe la entidad no se acuerda del estadio.
Por la precaria situación en que se encuentra el coliseo se tendría que invertir mucho dinero para dejarlo en buen estado.
El complejo está para los leones.
En un recorrido se pudo notar en la entrada que la placa puesta en la reinaguración en el 2003 no existe ¿Se habrá caído?
Los baños, que también fueron puesto nuevos están en deplorables condiciones. En todos nohabía agua y no servía el inodoro.
El servicio de electricidad no funciona, pues los cables fueron cortados por los amigos de los ajeno. Y qué decir de la lámparas de las casetas, que también desaparecieron.
El terreno de juego pide piedad. El día de nuestra visita se jugaba un partido y el mismo se retrasó por que la hierba estaba hasta los tobillos.
El "infield" para el preolímpico estaba acondicionado con arcilla molida, ahora se mezcla con arenilla y otros materiales.
El área de advertencia se lo come el monte.
Las protecciones que cubrían el metal de la cerca fueron robados y otros se dañaron y no los reemplazaron.
La misma infraestructura del estadio muestra su esqueleto, el cáncer se lo come y nadie se mueve para repararlo.
¿Dónde está el tablero electrónico? Hace años se instaló uno, pero ya no se ve.
Los cables de las luces del estadio fueron cortados. Ahora las torres de iluminación son adornos.