Las operaciones del Canal de Panamá han entrado a una fase decisiva ante la eventualidad de amenazas o ataques de actos terroristas. Ayer la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) anunció que comprará equipos de comunicación, costosos programas computarizados y lanchas para monitorear que todo marche viento en popa.
Implementará un proceso de capacitación académica y se someterá a una auditoría externa para ratificar que las instalaciones panameñas son seguras, sin contar que tiene la posición de Oficial de Protección.
Todo esto forma parte de un episodio que cambiará el negocio naviero en el ámbito mundial, tras adoptarse las medidas reglamentadas por las enmiendas de la Convención SOLAS (Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar) y el Código Internacional de Protección de Buques e Instalaciones Portuarias (ISPS) que empezarán a regir en julio del próximo año.
Este nuevo régimen de protección que se firmó en el seno de la Organización Marítima Internacional (OMI), le otorga a la ACP, la potestad de rechazar el paso por la vía interoceánica de un barco que sea considerado como "contaminado".
En este caso, la connotación de " contaminado", se aplicará a los buques que no cuenten con los requisitos que exige la OMI o provengan de un puerto que tampoco cumpla estas normas.
El director de Operaciones Marítimas de la ACP, Jorge Quijano, explicó que el régimen de protección que dispone acciones en el evento de una amenaza terrorista contra los buques, su tripulación, pasajeros, carga o instalaciones, al igual que contra las instalaciones portuarias implica una serie de medidas en las que algunas la entidad ya reporta avances significativos.
La ACP tendrá que conocer antes de que el barco llegue a aguas panameñas, qué tipo de carga pasará por el Canal, el perfil de todos los pasajeros; un historial sinóptico de las operaciones del barco e información sobre sus dueños.
Quijano precisó que la inquietud de reforzar la protección marítima nace en diciembre de 2001. Es en este año cuando se crea dentro de SOLAS un código especial.
Los países firmantes de este código se comprometen a implementar un sistema automático de identificación de buques. Panamá venía trabajando en este punto desde 1999, pero ahora ha agilizado su adecuación.
Quijano manifestó que el régimen también fija un sistema de alerta, con el cual los buques podrá tener una comunicación con el Canal o los puertos panameños en el caso de que estén en peligro.
Estos mensajes también serán interceptados por estaciones costeras, por lo que el código no sólo será ejecutar por la ACP, porque se tiene previsto trabajar en coordinación con los sistemas de seguridad nacional y la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), que es la entidad que representa al país ante la OMI.
Durante la inspección que hace el estado rector del puerto o la ACP se verificarán previamente vía electrónica los documentos que garantizan los niveles de protección que tiene la nave. Como un trato recíproco las navieras podrán exigir a la ACP que su terminal es seguro y que no se viole la seguridad de los barcos.
Rigurosa seguridad en el Canal por terrorismo
Barcos que no cumplan requisitos de la OMI no podrán cruzar la vía interoceánica.