Los rumores por la cada vez más probable victoria del socialista Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales del 6 de octubre y vencimientos de títulos públicos provocaron ayer el derrumbe de la bolsa de Sao Paulo y pusieron por las nubes la cotización del dólar.
El pánico se apoderó de los mercados desde el comienzo de los negocios y no hubo poder que detuviese la corriente vendedora en la bolsa paulista y la ingente demanda de dólares en el mercado de cambios, que acercó al billete verde a los 4 reales.
El índice Ibovespa de Sao Paulo cerró con una caída del 5.25 %, la segunda más fuerte del año, y se hundió en los 8,715 puntos, su nivel más bajo desde febrero de 1999. En el mercado de cambios, el dólar no dio tregua y cerró con una cotización sin precedentes de 3,880 reales, con un alza del 3.19 %. En esta semana el dólar subió el 13,9 por ciento y en al año presenta una apreciación del 67.4 %.
El nerviosismo también contagió el mercado de bonos, donde el riesgo país de Brasil se disparó el 9.8 % a la hora del cierre de los mercados locales y marcaba 2,435 puntos base, también su nivel histórico más alto.
"Fue un día pésimo. El mercado ya empieza a dar por hecho que el próximo presidente será de la oposición y eso genera un nerviosismo muy fuerte, que produce un círculo vicioso en los negocios", dijo a EFE el analista jefe del Banco Prósper, Gustavo Alcántara.
A nueve días de las elecciones, Lula da Silva parece imbatible, con el apoyo de alrededor del 40 % de los electores, según las encuestas, mientras que el candidato oficialista y preferido de los mercados, José Serra, corre el riesgo de tener su 20 por ciento superado por el populista Anthony Garotinho.
El vencimiento, el próximo martes, de 1.250 millones de dólares en títulos del Gobierno corregidos por la variación cambiaria fue otro factor desestabilizador, pues los tenedores de esos papeles aprovecharon el clima tenso para hacer presunciones con el precio de la moneda y asegurar una remuneración mayor. El Banco Central intentó frenar la disparada de la moneda pero no tuvo éxito ni con la refinanciación de los vencimientos, que alcanzó el 21 % del total, ni con las intervenciones directas.
Algunos analistas culparon al propio Gobierno de la ola de rumores que provocó la disparada del dólar y la caída de la bolsa, por programar para el período electoral el vencimiento de grandes cantidades de títulos público corregidos por el dólar.