Sorpresa y emoción son los estados de animo que invade al turista que visita el Archipiélago de San Blas. A pesar que haya recibido información de las islas, si no las conoce personalmente, una vez ponga sus pies en sus arenas blancas, la realidad superará las expectativas frente a tanto asombro que de seguro nunca podrá olvidar.
Aún nadie tiene respuesta de cómo tanta belleza natural ha podido ser conservada ante los avances de la civilización. En esta región sólo habitan los indios Kunas, considerada una de las pocas razas puras que existen en el mundo por su gran simplicidad y sociedad virtualmente autónoma.
Conformada por 365 islas, unas pequeñas y otras más grandes, sólo 50 están habitadas, otras son el refugio de abundantes palmeras de coco extendidas a lo largo de 200 millas de la costa caribeña, en donde todo visitante es bien recibido por las sutiles caricias del viento.
A manera de rutina, las mujeres y niños navegan en sus canoas hasta llegar a tierra firme para lavar su ropa, en tanto, los hombres se trasladan en busca del alimento diario que obtienen a través del cultivo de yuca y coco, y otras veces, la comercialización basándose en trueque.
La isla del Porvenir es la capital política, en ella toda embarcación que llega a la Comarca tiene rigurosamente que registrarse a manera de inmigración, aquí se encuentra un destacamento de la Policía Nacional, que impide por seguridad, que lancheros conduzcan de vuelta pasadas las 5 de la tarde.
Una vez registrado y cancelado su cuota al entrar a la Comarca, el visitante retoma su navegación hacia cualquiera de las islas desde donde se visualizan pequeñas casitas de pencas que forman pueblos a la orilla del mar.
El acceso a San Blas no resulta ser tan complicado, simplemente tendría que abordar un avión que aterriza en el Porvenir y de allí subir a una lancha hacia la isla que desee, pero si prefiere realizar el recorrido vía marítima, primero tiene que llegar hasta el pueblo de Miramar en Costa Arriba de Colón y luego tomar una lancha que lo llevará a San Blas, aproximadamente en tres horas.
De viajar en avión, no se garantiza el regreso el mismo día, sin embargo, si lo hace por el mar sí puede hacerlo.
Achutupu (isla de perro), Ukuptupu (isla de arena), Corcytupu (isla de pelicano), Wichup Huala (isla de icaco) y Nalunega (isla de pargo), son una de las islas más frecuentadas por los turistas, por sus hoteles y playas.
Ukuptupu es una isla artificial, es decir su propietario la comenzó a construir sobre una base de relleno, en ella se encuentra uno de los hoteles preferidos por los visitantes.
En 1974, fue alquilada para el Instituto Smithsonian, luego de seis años, Juan García su dueño, retomó la propiedad y empezó a prestar el servicio para huéspedes
A parte de ofrecer el servicio todo incluido, este hotel se compone de 15 cuartos, un restaurante y un casino en donde se pone la música que el visitante quiere escuchar o bailar.
En San Blas no hay agua potable, por lo que tienden a reciclar el agua de lluvia mediante tubos de PVC que colocan en las vigas de las casas. García comentó que hacer el relleno para su isla le costó aproximadamente 20 mil dólares en siete años ya que él mismo realizó el trabajo.
El relleno es a base de corales y de unas piedras llamadas cheez wiz y fue colocado luego que se hiciera un surco y se depositara basura que sirvió para reforzar e impedir las filtraciones de agua.
Manifiestan que no era un hombre adinerado, sino que cuando joven nunca tuvo vicios y diversión, solo pensaba en ahorrar, razón por la que pudo realizar su sueño, ser un empresario. Kuna Yala es un destino preferido por los turistas que visitan Panamá en busca de aventura combinada con un placentero paisaje.
El propietario de Ukuptupu explicó que al mes él recibe alrededor de 100 turistas, quienes llegan en busca de exóticos parajes.
San Blas, sorpresa y emoción
Las maravillas de San Blas reciben a los visitantes entregándoles todos sus encantos Recorrer este paraíso reconforta el alma.