EL ACERCAMIENTO económico de Uruguay a Estados Unidos y los pactos comerciales de América Central y algunos países andinos con Washington muestran, más que unidad, el fracaso del ALCA y la fragmentación del continente, según los expertos.
El gobierno del presidente de EE.UU, George W. Bush, ha justificado su campaña para firmar TLC con países latinoamericanos con el argumento de que son "piedras" con las que poco a poco se construye el edificio del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
El ALCA es el gran premio, lo que interesa de verdad a las multinacionales estadounidenses, pues establecería un sólo mercado, regulado por las mismas normas de inversión y protección de la propiedad intelectual, desde Alaska a Tierra de Fuego, como les gusta señalar a sus promotores. Doce años después de que comenzaran las negociaciones, esa visión de un continente unido en su adhesión al libre mercado y unas reglas homogéneas de comercio tal vez nunca haya estado más lejos de hacerse realidad, según los expertos.
Al contrario, la región muestra una división no vista en muchas décadas. "La fragmentación de América Latina es muy obvia", señaló en una entrevista telefónica Riordan Roett, director del departamento de América Latina de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) en Washington. Por un lado están México, América Central, la República Dominicana, Colombia, Perú, Ecuador y Chile, que han apostado por afianzar sus vínculos con Washington mediante tratados comerciales.
Panamá estaba compitiendo con Miami y Brasil por la presidencia del ALCA.
Estados Unidos ha firmado tratados de comercio con Canadá, México Centroamérica, Perú, Colombia, Chile y está en negociación con Ecuador y Panamá.
Venezuela, Bolivia y Cuba se oponen a la creación del ALCA.
¿Se esfumó el ALCA?
Estados Unidos ha señalado que el proyecto de las Américas todavía está vivo.