Francia se mantiene este año como primer destino turístico mundial, aunque los resultados son inferiores a los de 2001, a causa del deterioro de la coyuntura mundial tras los atentados del 11 de septiembre del año pasado en EU, indicó ayer su secretario de Estado de Turismo, León Bertrand.
En total se han contabilizado 76.5 millones de turistas extranjeros que gastaron 34,000 millones de euros (33,320 millones de dólares), lo que implica un saldo positivo de 15,000 millones de euros (14,700 millones de euros) en los intercambios exteriores, señaló Bertrand en la presentación del balance de la temporada turística estival.
“Las clientelas extranjeras se mantuvieron fieles a nuestro país, en particular las de Europa del norte, España o Italia”, explicó el secretario de Estado, quien matizó a continuación que hubo una “baja sensible” de los turistas japoneses y estadounidenses.
En cuanto a los franceses, incrementaron sus viajes turísticos por Francia y redujeron “ligeramente” los realizados fuera del país.
Por regiones, Bretaña y Pays de la Loire tuvieron un aumento del número de turistas, al igual que las ciudades en conjunto, mientras se mantuvo estable el litoral y las áreas rurales en general.
Hubo una disminución en las zonas de montaña y, muy en particular, en las Antillas (-20%), donde hará falta “un dispositivo adaptado”, comentó Bertrand.
Por tipos de alojamiento, los hoteles sufrieron una “muy ligera baja” de clientes, frente al cámping, las casas rurales y otro tipo de residencias.
"Cuánto más va a seguir bajando el mercado?", se preguntó. "El mercado está atractivo, no está caro, pero el problema es que pese a todo sigue bajando", constata con un acento fatalista.