Arabia Saudita, el mayor exportador mundial de crudo, está atento a sus vitales activos petroleros, después de que los ataques con bomba del fin de semana en Riyad crearan temor en los mercados de que el próximo ataque pudiera tener como blanco las instalaciones petroleras del reino.
Los analistas dijeron que los militantes responsables del ataque del domingo pasado contra los residentes de Riyad no parecían haber estado lo suficientemente organizados como para provocar daños duraderos a los centros de producción y exportación, que están fuertemente custodiados.
"Ellos podrían atacar un cuello de botella, como una estación de concentración o una terminal de exportación, pero no es fácil pues están muy custodiados", dijo el analista Kevin Rosser de Control Risks Group en Londres.
"¿Serán capaces de realizar un atentado que cause un trastorno significativo y tenga un gran impacto sobre los precios internacionales del petróleo? Lo dudo", dijo Rosser. Es difícil pensar cómo Arabia Saudita, exportador de siete millones de barriles por día (bpd), podría elevar aun más la seguridad en los campos de petróleo, las terminales y las refinerías, que ya están rodeados de cercos, puntos de control, sensores y guardias armados.
De todas formas, el país reforzó las medidas de seguridad después de que en mayo murieran 35 personas a causa de tres atentados suicidas con bombas. "Sin duda, ha habido una mejora de la seguridad", dijo una fuente petrolera occidental, quien agregó que ahora hay todavía más controles y guardias militares.
Pero incluso la seguridad más hermética podría tener problemas para evitar un ataque planeado desde adentro, o un atentado marítimo contra la terminal de Ras Tanura, en la costa este del reino, que es la mayor del mundo.
Arabia Saudita, donde nació el líder de Al-Qaedah, Osama bin Laden, ha estado luchando contra una ola de extremismo desde los atentados del 11 de septiembre del 2001 contra Estados Unidos, que fueron atribuidos a la organización de Bin Laden.
Riyad está haciendo sus máximos esfuerzos para aplastar a los militantes por medio de arrestos. Los analistas occidentales dicen que los militantes ahora parecen estar detrás de objetivos más simples, como el ataque del domingo en un complejo habitado principalmente por árabes.
"El último ataque sugiere que las medidas de las autoridades sauditas están teniendo impacto y (para los extremistas) es más difícil operar", dijo Rosser.
Agregó que "hay mucha gente en Arabia Saudita que está dispuesta a realizar un ataque, pero ahora las células están menos coordinadas y actúan en forma más autónoma".
En cualquier caso, los analistas dijeron que Al-Qaedah no estaría tan interesada en destruir la columna vertebral de la economía del reino. "Ellos piensan que su herencia será el petróleo", dijo Youssef Ibrahim, director gerente del grupo Strategic Energy Investment Group, en Dubai.