Las causas de la recesión de la economía colombiana en 1999 no han desaparecido dada la persistencia de la debilidad del sector privado al que el Estado, pese a esa situación, le sigue exigiendo sacrificios.
Así lo señaló ayer la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), un centro privado de investigaciones económicas, al dar las razones para bajar su pronóstico de crecimiento para 2001 de un 2,8 por ciento a un 2 por ciento.
En 1999 la economía colombiana tuvo una contracción de un 4,3 por ciento.
En el primer trimestre de este año el Producto Interno Bruto (PIB), según cifras oficiales, creció en un 1,75 por ciento respecto al periodo similar del año pasado, un punto menos de lo previsto por el gobierno, y en un 0,77 por ciento frente al cuarto trimestre del 2000.
"La nueva zambullida obedece fundamentalmente a que la fragilidad del sector privado, es decir, la causa de la crisis de finales de la década del noventa, no ha desaparecido", sostuvo la asociación en un análisis de coyuntura.
En su comentario, Anif atribuyó al hecho de que el Estado haya recargado todo el costo del ajuste económico en el sector privado -lo siga recargando- pues mientras la inversión privada se ha resentido fuertemente, el déficit público, que llegó a ser de un 5,4 por ciento del PIB, sigue pesando significativamente en la economía.
Tras un primer ajuste en 1998/1999 anotó Anif que "el año 2000 se vislumbró como el del comienzo de la reactivación: la bonanza petrolera permitió que el Gobierno redujera considerablemente el tamaño del déficit y, de paso, que el sector privado tuviera un respiro".
Advirtió a renglón seguido, que pese a la bonanza y el "moderado ajuste del gasto, el flujo neto de capitales al país no bastó para financiar el desequilibrio público; de nuevo, el sector privado se vio en la obligación de generar un superávit" aunque menor que el de 1999.
En 2001 "el panorama pinta menos favorable que el del año pasado: la bonanza de crudo terminó y la economía mundial se desacelerará bastante más de lo previsto a comienzos de año y la situación de Argentina, que ha afectado también a Brasil, tiene intranquilos a los mercados emergentes" explicó la asociación.
El análisis, preparado por el presiente de Anif, Santiago Montenegro, expresó que ello, sumado a un "deprimido clima de los negocios, exacerbado por los mayores impuestos, la inseguridad y la violencia" ha hecho más vulnerable al sector privado, que se verá obligado, nuevamente a generar un balance superavitario" para compensar con unos "débiles niveles de inversión y consumo, el desbalance público".