Representantes de diversos sectores de la sociedad panameña se han dado cita en Washington para ser testigos de lo que podría ser el cierre del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que sólo haya una desviación de comercio entre países suplidores y no haya un desplazamiento de la producción.
Las habitaciones del Hotel Myflower, en el corazón de Washington, han acogido a más de 100 panameños, miembros del equipo negociador representantes del sector privado, productores, sector público y sociedad civil, dispuestos a enfrentar al coloso del norte en la novena ronda de negociaciones de un acuerdo comercial estancado desde febrero pasado.
Hoy se sentarán en la mesa quienes decidirán el futuro de siete productos agrícolas, un capítulo de inversiones y otro de compras gubernamentales, que se han convertido en el punto discordante de la negociación. En los pasillos del elegante hotel se siente la tensión y la expectativa sobre la posición estadounidense en esta ronda decisiva.
Mientras que todavía ayer, los miembros del equipo negociador panameño afilaban la artillería que utilizarán en la mesa de negociaciones.
Por la sensibilidad de los productos agrícolas a negociar, Panamá pretende lograr amplios períodos de desgravación que le permitan a los productores locales ajustarse a las exigencias del mercado y elevar su competitividad.
De igual forma pretende lograr cuotas accesibles para proteger el patrimonio agropecuario. Estif Aparicio, jefe negociador panameño, mostró su satisfacción por la nutrida delegación del sector privado, lo que a su juicio, permitirá realizar un amplio proceso de consultas a fin de escoger lo más conveniente para el país. Aunque es difícil anticipar la evolución de las reuniones, se espera concluir exitosamente las negociaciones, logrando un punto de equilibrio, destacó que al menos, esta es la intensión.
Mucho se ha hablado sobre la importancia de firmar un tratado de Libre Comercio con la potencia económica del mundo, pero poco se ha dicho qué pasaría si esto no sucede.
Estif Aparicio dijo a Panamá América que con la firma del acuerdo, el país logra la consolidación de los beneficios que actualmente tiene con la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, un programa unilateral que otorga preferencias arancelarias a algunos productos panameños que entran a Estados Unidos.
Por el contrario, si no se firma el acuerdo, destacó que se podrían perder algunas inversiones.
Esto sin contar que Panamá quedaría aislado de lo que será una gran zona de libre comercio en Centroamérica, poniéndolo en clara desventaja con otros países de la región que ya han firmado acuerdos con Estados Unidos.
En productos como el pollo, el equipo negociador panameño mantiene una estrategia que estará dirigida a que la cuota que se logre no supere las 600 toneladas métricas (algo más que 8 días de consumo).
Dentro del plan estratégico se pide 20 años de desgravación para la papa y la cebolla. Esperan pese a la resistencia de EE.UU lograr salvaguardias especiales agrícolas para los productos más sensitivos (arroz, pollo, puerco) con niveles de activación relativamente bajos (entre 130 y 140 por ciento).
Semana decisiva para productores nacionales
El equipo panameño mantendrá su estrategia de lograr periodos de desgravación altos.