Los últimos tres días de caídas en las bolsas de Nueva York terminaron por barrer las ganancias acumuladas en la primera mitad del año, y el conflicto entre Israel y el Líbano y la subida del crudo amenazan con seguir golpeando a los mercados.
Esta tensión no sólo afecta a la bolsa de manera directa, sino que hace subir el precio del crudo a niveles históricos, lo que permite temer una escalada inflacionaria y un menor gasto y actividad, que se asocian a un alto precio de los combustibles.
Durante la semana, el Dow tuvo pérdidas del 3, 17%, el Nasdaq bajó 4, 35% y el S&P 500 cayó 2, 31%.
La semana que viene y la última de julio son las más fuertes en términos de noticias de resultados, y se teme que si las noticias no son buenas o si sigue la tensión en Oriente Medio, los días difíciles continuarán en Wall Street.
En momentos de incertidumbre muchos inversores optan por lo que se considera la a puesta más segura: el oro, metal que subió su cotización en 0, 8% en el mercado de Nueva York.
Por su parte, las bolsas asiáticas vivieron una semana tormentosa, atemorizadas por los nubarrones que ha formado la economía estadounidense.
Los grandes mercados del mayor continente exportador se encogieron, en especial los de Tokio, Singapur, Taipei, Yakarta y Bangkok, con caídas de sus respectivos indicadores de referencia superiores al 3%.
Los analistas surcoreanos han advertido que la próxima semana puede resultar muy volátil debido a que los anuncios de resultados trimestrales de numerosas empresas se sucederán en este clima de tensión en Oriente Próximo y dudas en EEUU.