EN LOS últimos meses la calidad del arroz que comen los panameños es inaceptable. Granos sucios, con gusanos, sin peso, y más blanco de lo normal, son parte de la nueva oferta que se recibe al comprar este producto.
El principal responsable de esta situación, según arroceros y molineros consultados, es el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, pues no tiene una política clara en cuanto al manejo de producción de nuevo material genético que pueda ser utilizado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (IDIAP) y la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Panamá para crear nuevas variedades.
La última vez que se recibió este tipo de material, dijeron, fue durante la administración de Laurentino Cortizo, cuando 177 líneas de germoplasmas o semillas puras llegaron al país.
Sin embargo, aclararon que este germoplasma necesita de al menos 7 años para ser validado y ser utilizado en la producción comercial.
La última variedad validada en el país fue la FLAR 14503, en septiembre del año pasado, gracias al material genético que se trajo en 1998.
Esta dificultad en proveer material genético se debe, en parte, a la política ambivalente de pago para con el Fondo Latinoamericano y del Caribe para el Arroz de Riego (FLAR), organismo que rige la investigación arrocera en la región.
Debido a esto, muchos productores se ven en la necesidad de reutilizar las semillas que utilizan, degenerando en cada siembra la calidad de germinación que poseen.
Algunos productores chiricanos, por ejemplo, utilizan las semillas hasta cuatro veces. "Le damos la vuelta hasta cuatro o cinco veces. Hasta que ya no aguante", afirmó un un arrocero de esa región del país.
En Panamá las principales semillas de arroz que se siembran son la Coprosen, Fedearroz siglo XXI, y Fedearroz 50, procedentes de Colombia, además de algunas variedades desarrolladas años atrás por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, como la Panamá 1048 y la Anabel.
De acuerdo con el FLAR, también se siembran las variedades Anayansi, Cica 7, Cica 8, CR 1113, Panamá 1537, Panamá 4721, Panamá 3621 y Tocumen 5430.
Las semillas certificadas tienen un costo de entre 40 a 50 dólares en el mercado local.
Informes de la Federación Nacional de Arroceros (FEDEARROZ), entidad que vende parte de las semillas que se siembran en Panamá, indican que con el uso de las semillas de este grano hay que ser cuidadoso.
Cada genotipo, sostienen, tiene sus propias características, fisiología y necesidades que hacen por lo tanto que el manejo sea diferente para cada uno de ellos.
Se enfatiza en que no existe una variedad ideal, pues todas tienen aspectos positivos y negativos, y el manejo debe tratar de extraer lo mejor de cada variedad.
Para ello, se insiste en que es necesario realizar una administración adecuado de las principales labores: riego, nutrición, densidad de siembra, entre otros, de tal manera que se pueda aprovechar al máximo el potencial genético de estos materiales.
"El principio y el fin de un buen arroz es la semilla", dijo un productor que pidió la reserva de su nombre.
En el país el consumo anual per cápita de arroz blanco es de unas 154.32 libras, uno de los más altos del mundo. Mensualmente, el consumo nacional es de 431.99 quintales.