La cuadragésima edición del Foro de Davos cerró sus puertas ayer sin consenso sobre la deseada reforma del sistema financiero que muchos gobiernos desean aplicar para evitar una nueva crisis mundial, y con advertencias de que los bancos están volviendo a las prácticas que la provocaron.
Con el mundo aún convaleciente de la profunda crisis financiera global, también planeó la idea de que no se deben echar las campanas al vuelo ante los indicios de recuperación económica.
Esta edición volvió a congregar a los invitados habituales: la flor y nata de las finanzas, las empresas, numerosos millonarios y responsables políticos, entre ellos una treintena de jefes de Estado o gobierno, que debatieron durante cinco días sobre cómo volver a un crecimiento económico sostenido o cómo frenar el cambio climático, entre otros temas.
Varias ideas recurrentes se escucharon a lo largo de las sesiones y dejaron frases para la reflexión.
El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, dijo que actualmente tiene lugar una vuelta al crecimiento económico “más pronto de lo que se esperaba”.
El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, afirmó que se debe “mejorar notablemente la regulación” del sistema financiero y hacerlo “más resistente que antes” con normas globales.
El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, asistió al foro.