La Superintendencia de Bancos dejó sin efecto el nombramiento de Eduardo Pazmiño, como liquidador del colapsado Banco Disa.
Los reguladores bancarios tomaron esta decisión, ante la necesidad de requerir sus servicios.
Aunque la Superintendencia no especifica en la resolución No. 130-2003 del 1 de septiembre de 2003, para cuales servicios se requiere de Pazmiño, probablemente esta separación está ligada al nombramiento del banquero, como interventor de Bancrédito.
Mediante la resolución N0 03-2002 de 15 de enero de 2002, Superintendencia de Bancos resolvió ordenar la liquidación forzosa administrativa de BANCO DISA, S.A., designándose, sin perjuicio de efectuar nuevas designaciones en el futuro, a los señores Olegario Barrelier, Gustavo Pérez y Eduardo Pazmiño como liquidadores del Banco.
En mayo de 2002, Gustavo Pérez presentó su renuncia y ahora con la salida de Pazmiño, solo queda Barrelier a cargo.
La salida de Pazmiño, de la liquidación de Banco Disa, se da precisamente en momentos en que se critica los altos honorarios que cobraba el equipo de liquidación.
En este sentido, Salomón Malca, uno de los voceros del grupo de cuentahabientes, ha manifestado que los gastos de liquidación alcanzan los 3 millones de dólares, con salarios para los encargados del proceso de 12,500 dólares al mes.
A juicio de Malca y el grupo de depositantes, estos gastos eran exagerados, sin embargo, dicho renglón parece bajar considerablemente tras la salida de dos funcionarios.
La tempestad que desatacó el colapso del Banco Disa en el 2001, no llega a su fin.
Los cuentahabientes del banco siguen esperando sus depósitos, que suman cerca de 95 millones de dólares, los cuales no pueden ser desembolsados, hasta que la Corte Suprema de Justicia resuelva impugnaciones por el orden de 10 millones de dólares.
De acuerdo con el último informe presentado a los ahorristas, se habían recuperado entre 14 y 16 millones de dólares. En aquella ocasión se prometió que cada cuentahabiente recibiría 70 centavos por cada dólar.
Cuando se declaró la quiebra se emitieron 14 resoluciones que incluían los créditos aceptados y créditos rechazados, con respecto a las compensaciones de fondo.
Quienes no fueron incluidos en este grupo de “ privilegiados”, automáticamente presentaron recursos de impugnación, los cuales deben ser resueltos por la Corte Suprema de Justicia.
Entre los impugnadores se encuentran: Curacao Eximport Enterprises, Osten Business Inc, Banco Nacional de Panamá, The Providence Corporation, Productos Lácteos San Antonio, Pataro´s Master Design of Panama, Inc, Agencias Continental y Shipping Agency, entre otros.
Al no darse la resolución de estas impugnaciones, los cuentahabientes siguen en espera.