En los últimos años el desarrollo tecnológico ha revolucionado Panamá. El acceso a nuevos conocimientos a través de la tecnología se facilita cada vez más, por un lado por la competencia entre sus grandes proveedores y por otro por las políticas de
Estado para que esas herramientas llegan a todos los panameños, especialmente a comunidades o sectores desfavorecidos, logrando un mejoramiento en su calidad de vida.
Es cierto que una vez que llega la tecnología con todas sus facilidades nos hacemos más dependientes de las mismas, hasta el grado en algunos casos de dañarnos.
Algunos detractores vinculan la obesidad infantil, transtornos neurológicos y segregación familiar en el hogar al uso prolongado de Internet y celulares, para mencionar algunos ejemplos, pero lo cierto es que si sopesamos las ventajas y desventajas del despunte tecnológico, no hay duda que es sinónimo de crecimiento personal, profesional y económico.
La llegada de la telefonía móvil no es una revolución, sino una evolución en las telecomunicaciones, que nos permite mayor rapidez en nuestros enlaces, comunicación y más eficiencia y eficacia en nuestro trabajo.
Por ejemplo, la tecnología, con sus pro y sus contra, ha contribuido al desarrollo de la industria con nuevas técnicas de manufacturas, así como en el sector agropecuario y otros importantes mercados productivos del país.
El mundo se ha reducido en tiempo y distancia, gracias a los avances de la tecnología moderna. Si concibiéramos esta sociedad sin alguno de los adelantos existentes, nos ubicaríamos en la prehistoria.