Brasil y China llegaron a un acuerdo para normalizar las exportaciones de soja brasileña al mayor país asiático, que venían siendo vetadas desde abril pasado por presentar contaminación con fungicidas, informaron ayer fuentes oficiales.
El acuerdo, que levanta el embargo que China impuso a las principales exportadoras brasileñas del producto, fue alcanzado ayer en Pekín por una comisión enviada por el gobierno brasileño, dijeron en Brasilia voceros del Ministerio de Agricultura.
China, que en los dos últimos meses prohibió el desembarque de por lo menos 23 cargamentos de soja brasileña en su país alegando que estaban contaminados con fungicidas, es el mayor importador mundial del producto y sus compras crecen cada año.
Brasil, segundo mayor productor y mayor exportador mundial de la oleaginosa, destina a China cerca del 20% de sus embarques de soja.
Las ventas de soja brasileña a China el año pasado, de cerca de 6.5 toneladas, sumaron unos 1.600 millones de dólares. Según la asesoría de prensa del ministerio brasileño de Agricultura, China retiró el embargo impuesto a las empresas responsables por los 23 cargamentos vetados hasta ahora, que son las principales exportadoras de soja del país.
La gobernación de Río Grande do Sul, uno de los principales estados productores de soja en Brasil, informó en un comunicado de que las autoridades de ambos países acordaron que, en adelante, tan sólo serán vetados los cargamentos en los que se detecte una semilla contaminada con fungicida por cada kilo de soja exportado.
Brasil, según el comunicado, se comprometió a fiscalizar los cargamentos en sus puertos y a prohibir el embarque de los que tengan un nivel de contaminación superior a ese porcentaje, que es menos tolerante que el impuesto por Estados Unidos, en donde se aceptan cargas hasta con tres semillas contaminadas por kilo.
El gobernador de Río Grande do Sul, Germano Riggoto, es uno de los miembros de la comisión enviada por las autoridades brasileñas para negociar el acuerdo con el Ministerio de Cuarentena de China.
El acuerdo también fue confirmado por el secretario de Defensa Agropecuaria, Macao Tadano, en una conversación telefónica que tuvo desde Pekín con el ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues.
"Después de una reunión que duró más de cuatro horas se formalizó el acuerdo entre Brasil y China".
La investigación del Brookings le atribuye la escasez de la clase media a tres causas; Un bajo nivel educativo entre la población.
Una economía basada en empleos de bajos sueldos. El éxodo continuo de la clase media.
En el condado, el 21.7% de la población adulta posee un título universitario; en la ciudad, sólo el 16.2%, cifras muy por debajo del promedio nacional.
La estructura económica del condado, fundamentada en servicios y ventas minoristas, fomenta salarios inferiores.
En el 2000, una tercera parte de los empleos no agrarios en Estados Unidos estaban en la industria de servicios, mientras que en Miami-Dade representan el 37%.
En manufactura, donde radica 12% de los trabajos en el país, Miami-Dade tiene 5.7%.
El estudio también indica que Miami funge como "una plataforma de aterrizaje y lanzamiento" para los residentes extranjeros, lo que empaña su capacidad de retener aquí a las familias de clase media. En la década de los 90, casi 160,000 personas cambiaron Miami-Dade por otra parte del país. En ese período, la migración hacia Broward aumentó en 66,000 personas.
Analistas del Brookings concluyeron que quienes se habían mudado eran extranjeros principalmente, y 62% de éstos devengaba más que el ingreso medio familiar del área.
"Cuando eres inmigrante, tarda unos cuantos años estabilizarse y saber cuál es la vía que vas a llevar", dijo Cinthya Sarli, venezolana que hace una década llegó a Miami Beach en la pobreza y hace cuatro se mudó con su familia a Broward cuando su situación económica mejoró.
"En Broward compré una casa de cinco habitaciones que no hubiera podido adquirir en Miami a menos que me ganara la lotería", agregó Sarli. "Era mucho más tranquilo, más seguro para mi hijo".
Además, varios factores impiden que personas de bajos ingresos asciendan en la escala social, lo cual obstaculiza que el condado y la ciudad fomenten una clase media desde adentro, subraya el Brookings.
En primer lugar, la pesquisa sostiene que el crecimiento urbano ha aislado geográficamente a los residentes más pobres de las áreas donde radica la fuente de empleos.
Las zonas que acogen el crecimiento laboral no son accesibles fácilmente a través del sistema público de transporte. En Miami, 41% de las familias afroamericanas y 26.1% de las hispanas no poseen un vehículo, comparado con 10% entre las blancas, de acuerdo al Censo del 2000.
En segundo lugar, debido a sus ingresos limitados, poco les queda para el ahorro a las familias después de costear sus gastos básicos, lo cual les dificulta adquirir una propiedad.
Los más pobres desembolsan, proporcionalmente, una parte más alta de sus sueldos en transporte, alimentos, cuidado de niños e impuestos estatales, según el estudio.
Por último, los residentes de bajos ingresos carecen de acceso a las instituciones financieras formales y a fuentes de crédito.
Soja de Brasil vuelve a China
El fin del embargo a la soja brasileña levanta el veto que había sido impuesto a 23 empresas exportadoras.