En América del Sur, el clima seco y las demoras en los embarques hacen subir la demanda de soja en Estados Unidos, que es el productor y exportador más grande del mundo, lo que genera que los inventarios sean los más ajustados en cinco décadas.
Al 31 de agosto, las existencias se contraerán hasta su mínimo de nueve años, del orden de 130 millones de bushel, antes de la próxima cosecha de Estados Unidos, según un promedio de los cálculos realizados por 31 analistas que relevó Bloomberg.
Las reservas totalizarán un 4.2% de la demanda, que es el valor mínimo desde 1965, según muestran los datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda por su sigla en inglés). Mañana, el Usda actualizará sus proyecciones.
La caída en el abastecimiento contribuirá a que los futuros de Chicago suban, hasta agosto, un 8.6% y lleguen así a un promedio de $16.16 por bushel, dijo Morgan Stanley en un informe fechado el 4 de febrero.
Los precios treparon un 10% de la mínima semestral que tenían el 11 de enero, cuando la sequía desdibujó las perspectivas que había para la cosecha de Argentina y la lluvia dejó los puertos de Brasil con muchas entregas atrasadas de embarques. Estos países son los mayores exportadores después de Estados Unidos, cuyas ventas al exterior están un 27% por encima del año anterior.