El presidente de Ecuador, Rafael Correa, defendió ayer los subsidios a los combustibles en su país y señaló que su eliminación provocaría fuertes problemas sociales y productivos.
"Si digo que se acaban los subsidios a los combustibles, el precio se duplicaría o triplicaría", dijo Correa, en entrevista con Radio Democracia.
El presidente ecuatoriano repitió que se produciría no solo un "impacto social, sino productivo, pues no se olvide que el diésel y la gasolina son insumos productivos".
Para el gobernante, eliminar los subsidios a los combustibles "no significa que el país ahorra, significa que el Gobierno ahorra y traspasamos ese coso al sector privado, y en una situación social y productiva como la que tenemos sería un suicidio". Correa señaló que el costo subsidiado de los combustibles, para los que el país no tiene capacidad de refinado, que supone al Estado cerca de $3.000 millones al año, se compensa con el aumento del precio internacional del petróleo.