D ominique Strauss- Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha recomendado a los gobiernos de América Latina que respondan a la crisis de los alimentos con subsidios temporales y no con reducciones de impuestos.
Lo hace mencionando que los precios de los alimentos han aumentado un 15%, recientemente, en Nicaragua, Venezuela, Costa Rica y Bolivia.
El político francés, de ideas socialistas, sostiene la tesis de que "la reacción más común y lo más fácil es bajar algunos impuestos, sobre la importación, las ventas", pero esos cambios tendrán efectos perjudiciales a largo plazo.
Su preferencia por la aplicación de subsidios temporales la justifica afirmando "que no destruirán todo lo que se ha construido".
¿Cómo se ha llegado a apoyar ahora los subsidios, cuando en los últimos años se ha criticado tanto a los países ricos y desarrollados por hacerlo de sostenidamente?
Idea opuesta.
- De hecho el FMI, su presidente al menos, está en franca contradicción con la Organización de las Naciones Unidas para los Alimentos (FAO) y con el Banco Mundial, entre otros organismos multinacionales, que, entre otras cosas, han pedido a naciones como Estados Unidos y Brasil, a los países ricos en general, acabar con los subsidios.
Este bando afirma que los subsidios son cada vez más difíciles de justificar conforme suben los precios del petróleo y bajan los costos de producción de etanol extraído del maíz. (En estos momentos hay una propuesta en el Congreso de Estados Unidos para otorgar $286 mil millones por subsidios en los próximos 5 años. Ya la aprobó el Senado, pero George W. Bush se opone, aunque no por el fondo sino por la cantidad).
Estas diferencias de criterio entre los organismos multilaterales no son su exclusividad. Lo cierto es que el mundo aún no logra dibujar con claridad la solución al grave problema alimentario que tiene entre manos.
Pero todo viene desde al menos hace 5 años. Este será su sexto año consecutivo. En Nigeria, por ejemplo, el consumo per cápita de pan se ha triplicado en los últimos 10 años: 44 libras por año. En 7 de los últimos 8 años, el consumo mundial de trigo superó a la producción.
El panorama antecedente lo podríamos resumir así: 1) La energía más cara. Un petróleo a precios elevados. 2) Graves problemas climáticos, derivando en sequías severas (Australia, por ejemplo) y excesivas lluvias que generan destrucción de cosechas. 3) Ineficiente mercado global de alimentos debido a las barreras, restricciones y subsidios. Se le debe agregar la corrupción y las deficientes instituciones.4) Redistribución del poder mundial unipolar de los Estados Unidos a una condición tripolar: Estados Unidos, Economías BRIC y Europa. 5) Demanda mayor de alimentos en el mundo entero pero especialmente de parte de países en desarrollo que han venido creciendo a ritmo de 7% o más. El factor individual y de mayor impacto es China. Pero si todo lo anterior venía sucediendo más o menos progresivamente ??" no de manera abrupta--, ¿qué sucedió? ¿Qué causó el lanzamiento vertical de los precios de los alimentos?
Explosión en cadena.- Los inversionistas, especialmente los más grandes, al ver a finales del año pasado lo que ocurría en Estados Unidos en su sector financiero (bancos, seguros), como consecuencia de la debacle en el sector inmobiliario (hipotecas sin respaldo, las llamadas "subprime"), buscaron un sector más seguro y prometedor para colocar sus inversiones. Esa seguridad y condiciones de ventaja se las ofreció la compra y venta de contratos a futura entrega de materias primas, alimentos entre ellas, confiados en que la escasez y los altos precios durarán varios años.
Pero un asunto importante es que una proporción cada vez mayor de la producción mundial de bienes y servicios ??" incluyendo la de los alimentos, proviene de los llamados países pobres.
Y los países pobres suelen ser los más proteccionistas. Los agricultores de Viet Nam, por ejemplo, están regulados por normas de fuente comunista. No pueden siquiera comercializar libremente el arroz en su propio país.
También, los países pobres suelen ser los más ineficientes, aparte de inflexibles.
Los subsidios, otro debate.- Pero por otra parte, Japón, Taiwán, Estados Unidos, la Unión Europea, etc., subsidian con miles de millones de dólares a sus productores agrícolas, entre ellos los que producen arroz. (No olvidemos que, pese a ello, Estados Unidos dista de ser autosuficiente en el arroz, al menos. De su consumo total de arroz, el 30 % es importado.)
Todas estas intervenciones estatales, sean político-normativas o legales (con efectos o consecuencias económicas) o económico- financieras, suelen tener efectos positivos a corto plazo y en ámbito nacional, pero resultan negativas a largo plazo y en dimensión global.
En otras palabras, lo que de alguna manera están diciendo las naciones que cancelaron la exportación de sus cosechas es que "el arroz producido a bajo costo no se cosecha para satisfacer grandes mercados de países ricos; así como el arroz producido bajo subsidios en países ricos (alto costo) no se cultiva para aliviar el hambre en países pobres".
Recientemente el diario The New York Times publicó la siguiente cita del profesor Tyler Cowen de la Universidad George Mason en Virginia, Estados Unidos:
"En tiempos difíciles como ahora se suele decir que las ideas de orientación de mercado de Milton Friedman son cosa del pasado, pero la triste realidad es que cuando se habla de producción de alimentos la idea de libre mercado aún no ha visto la luz del día".