El Gobierno sudafricano calificó ayer como una "emergencia nacional" la crisis energética que sufre el país y anunció un plan urgente para intentar poner remedio a los continuos apagones que se registran desde hace varias semanas.
La crisis llegó ayer a unos niveles sin precedentes cuando los principales grupos de la minería de Sudáfrica, uno de los pilares de la economía, anunciaron que suspendían sus operaciones por un período que se prolongará entre dos y seis semanas.
El ministro de Empresas Públicas, Alec Erwin, que habló hoy en Pretoria para explicar la situación, dijo que los próximos dos años serán críticos y que el crecimiento económico del país, el más importante del continente, está en una delicada posición.
Hace un año que Sudáfrica vive un racionamiento eléctrico, pero desde hace tres semanas la crisis de corriente se ha agravado de forma alarmante traduciéndose en apagones.