Mark Calabria, del Cato Institute, no suele rehuir las críticas a Timothy F. Geithner. Sin embargo, dice que en última instancia son los británicos quienes deben hacer frente a la manipulación de la Libor, dado que solo tres de los 18 bancos que fijan la tasa interbancaria ofrecida de Londres tienen sede en los Estados Unidos.
Geithner era presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York en 2008, cuando se enteró de que había bancos que presentaban informes subvaluados sobre la Libor, la referencia global para $500 billones de valores. En junio de ese año, envió un memo al gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, en el que le manifestaba su preocupación y recomendaba cambios en la forma de calcular la tasa. Se ha hecho muy poco por abordar el tema desde entonces, y King dijo que acababa de enterarse de los problemas y que Geithner no había hablado de manipulación.
“Geithner no es el principal responsable”, dijo Calabria, el director de estudios de regulación financiera de Cato en Washington y ex colaborador de la Comisión Bancaria del Senado.
Cuatro años después de que Geithner enviara sus recomendaciones, se impuso a Barclays Plc una multa récord de $453 millones por manipular los costos crediticios y organismos reguladores de ambos países han defendido su respuesta a la manipulación.
La falta de trabajo conjunto entre jurisdicciones destaca la necesidad de una mejor colaboración entre las autoridades y los organismos reguladores en todo el mundo, dijo Kevin Hassett, director de estudios de política económica del American Enterprise Institute en Washington.