Suiza ha movilizado a varios centenares de soldados para que apoyen a policías y guardias de seguridad en la protección de los más de cinco mil asistentes al Foro de Davos mientras crece el nerviosismo de las autoridades helvéticas.
Tomando como punto de referencia la ya famosa y fracasada conferencia de la Organización Mundial de Comercio en Seattle (EEUU), el arco iris de fuerzas que critican la "globalización" se han fijado un nuevo blanco para este final de mes: el foro que reúne anualmente desde 1971 a los principales líderes de la economía, las finanzas y la política mundial.
No en vano este año el foro, que se celebra del 25 al 30 de enero en esa pequeña localidad alpina del Este de Suiza, está dedicado a analizar el futuro de la globalización y a las posibles repercusiones sobre el resto del mundo la desaceleración de la economía norteamericana bajo la nueva presidencia de George W.Bush.
El sector militante de quienes se oponen a la oponen a la globalización y a su presunto carácter inevitable ha hecho un llamamiento a sus partidarios bajo el lema en inglés de "wipe out WEF", que podría traducirse por "Borremos del mapa el Foro Económico Mundial".
Para los días del 24 al 28 de enero se han convocado jornadas de acción contra el Foro y el sábado 27 quieren llevar a cabo una gran manifestación, que ha sido, sin embargo, prohibida por las autoridades del cantón de los Grisones, el más oriental del país, fronterizo con Austria.
Las fuerzas antiglobalización que se oponen a Davos incluyen ecologistas, socialistas, anarquistas, comunistas, sindicalistas, cristianos, iniciativas a favor del Tercer Mundo tanto de Suiza como de los países vecinos: Alemania, Austria, Italia y Francia.
La policía ha recomendado mientras tanto a la población y a los comerciantes de la localidad alpina que extremen la precaución, lleven siempre consigo sus documentos de identidad, retiren de los escaparates si tienen tiendas los objetos de valor e informen de movimientos sospechosos.
Algunos críticos de la globalización como el abate Cornelius Koch, de Basilea, han acusado a las autoridades federales de haber "perdido los estribos" y han escrito al Gobierno federal una carta en la que se censura duramente el recurso masivo a las Fuerzas Armadas, que, según ellos, no servirá sino para "echar más leña al fuego".
Si las cosas continúan así y si en vez de discutir con quienes se oponen a la globalización, el Gobierno se empeña en el enfrentamiento, ha advertido Koch en declaraciones a la prensa suiza, "no habrá más foros mundiales en Davos".
Y el religioso añadió en tono apocalíptico: "Dentro de unos días van a verse imágenes de sangre, y "la Montaña Mágica " (título de la novela de Thomas Mann cuya acción se desarrolla en un sanatorio de esa localidad) será pronto conocida como "La Montaña Trágica".
En una muestra más de la creciente tensión en torno a ese acontecimiento mundial, Suiza prohibió el fin de semana la entrada en su territorio de tres centenares de extranjeros con el argumento de que se han comportado de modo violento en otras ocasiones.
La responsable del ministerio Federal de Justicia y Policía, Ruth Metzler, ha dado seguridades, sin embargo, de que el Ejército no se enfrentará directamente a los eventuales manifestantes pues no está preparado para ello, sino que se ocupará exclusivamente de tareas de vigilancia.
El gobierno Federal ha decidido destacar a Davos a seis centenares de soldados, que apoyarán a la policía cantonal y a los alrededor de 300 guardias de seguridad que están en la zona, con lo que serán alrededor de mil personas las encargadas de la seguridad mientras dure el Foro.
EEUU no parece confiar demasiado, sin embargo, en que esas medidas sean suficientes y ha desaconsejado a los turistas norteamericanos que vayan a esa estación de esquí en esas fechas, lo que no ha contribuido precisamente tampoco a tranquilizar los ánimos.