El superintendente de Bancos de Ecuador, Miguel Dávila, descartó ayer, que se produzca, por el cierre temporal de Filanbanco, uno de los mayores del país, una nueva crisis bancaria en esta nación andina, como la que estalló hace unos tres años.
"La situación de la banca es mucho más sólida ahora de lo que fue desde 1996 hasta el año 2000. Hay indicadores de liquidez mucho más altos e indicadores de solvencia mucho más holgados. Hay inclusive una situación de actividades de la banca que está restableciéndose muy rápidamente", indicó Dávila.
Eso garantiza -indicó- que "no tendremos una crisis como la que vivimos en los años 1998, 1999 y 2000. La situación de la banca es totalmente diferente y precisamente por eso es que ahora podemos ensayar con este esquema de solución con el caso Filanbanco", dijo al referirse al intento de reprivatizar esa institución.
Según Dávila, en 1998, cuando Filanbanco pasó a manos del Estado, era imposible pensar en la posibilidad de que otros bancos asumieran los depósitos de uno de los bancos más grandes del país, porque hubiese debilitado la situación de liquidez y solvencia de otras entidades.
Pero ahora la banca está "mucho más sólida", aseguró a la prensa, agregando que ahora se siente "muy cómodo con la situación de la banca. Estoy convencido de que no va a pasar absolutamente nada". El presidente de Ecuador, Gustavo Noboa, denunció ayer que se le ocultó información respecto a la situación de Filanbanco, uno de los mayores bancos del país, que cerró temporalmente sus puertas la semana pasada.
"El presidente de la República fue informado en octubre del año pasado de que Filanbanco tenía un grave problema, por lo tanto, se le ocultó la información al presidente y al ministro de Finanzas desde enero hasta octubre", dijo Noboa.
El Gobierno ecuatoriano empezó a entregar desde el pasado lunes el dinero de los depositantes de Filanbanco con cuentas inferiores a 300 dólares.
Filanbanco pasó a manos del Estado en diciembre de 1998, tras una crisis de liquidez y acusaciones de corrupción contra los anteriores propietarios, Roberto y William Isaías, ahora prófugos de la Justicia.
La situación financiera de Filanbanco ha obligado a las autoridades a emprender un urgente programa de privatización que cuenta con el apoyo de la Asociación de Bancos Privados de Ecuador (ABPE), aunque por el momento sólo se ha llegado a acuerdos sobre el mecanismo de venta de activos y pasivos.
El ministro de Economía, Jorge Gallardo, puntualizó a la prensa que éste es el "fin de la crisis bancaria", que la banca está tranquila, sigue operando normalmente y no ha habido retirada de depósitos en ninguna institución bancaria.
"Estamos enfrentando un punto final de la crisis pavorosa que arrasó no solamente con el sistema bancario, sino con el sistema monetario de nuestro país y lógicamente deterioró las condiciones de vida de la población ecuatoriana", señaló.