El Crédit Suisse First Boston suspendió este lunes a Frank Quattrone, su banquero de inversiones tecnológicas "estrella", después de descubrir mensajes de e-mail que sugieren que sabía que se estaban llevando adelante investigaciones regulatorias cuando ordenó a sus compañeros de tareas limpiar todos sus archivos.
Según gente que leyó estos mensajes, Quattrone fue informado el 3 de diciembre de 2000 que se estaba realizando una investigación civil, y de un gran jurado también, sobre la costumbre de la firma de distribuir entre los clientes preferenciales acciones de los mejores papeles. La advertencia la hizo David Brodsky, quien se desempeñaba en ese momento como asesor general de la firma para las Américas.
Dos días después, Quattrone envió un mensaje a sus banqueros del área tecnológica expresando su apoyo a una recomendación de un banquero del Crédit Suisse para que los miembros de su grupo limpiaran sus archivos ante la eventualidad de un posible aumento de las demandas judiciales contra algunos títulos luego del colapso de las acciones del área tecnológica.
Este banquero, a diferencia de Quattrone, no había sido informado que ya se había iniciado una investigación de tipo regulatoria, revelaron fuentes interiorizadas con este hecho.
Según expresó la firma, no se destruyeron documentos ya que los abogados de allí rescindieron la recomendación original después de ver el mensaje de e-mail de Quattrone. Si Quattrone estaba al tanto realmente de esta investigación cuando advirtió a sus banqueros respecto del peligro de retener documentación, habría violado leyes sobre valores. En realidad, Quattrone ya había sido notificado sobre posibles demandas civiles en su contra a raíz del papel que cumplió en la asignación de acciones tecnológicas a clientes de la firma durante el denominado boom tecnológico. Quattrone tiene ahora 30 días para responder.
Para el Crédit Suisse First Boston, estas revelaciones representan un revés en el intento por parte de su ejecutivo principal, John Mack, de limpiar la reputación de la firma. Hasta ahora, las autoridades del Crédit Suisse siempre mantuvieron que Quattrone y su equipo operaron de forma correcta durante toda la década del 90. El cambio registrado ayer fue abrupto. En días nada más, Quattrone pasó de ser un banquero de buena reputación a alguien que no habría sido sincero con las autoridades de la firma y que interfirió tal vez con una investigación regulatoria.