Como dije en dos columnas previas, la primera técnica para intentar determinar el momento óptimo para invertir en el corto plazo consiste en correlacionar la expansión (o contracción) bursátil con la expansión (o contracción) de la economía; y la segunda técnica es el uso del "promedio móvil" de 200 días, junto con un análisis del dinamismo que exhiben los principales índices bursátiles.
Otro aspecto del análisis técnico es determinar el valor relativo ("valuación") del mercado. Para ello se utilizan los "múltiplos de valuación", el más comúnmente usado de los cuales es el índice precio / ganancia x acción o "P/GxA" (en inglés, "price to earnings ratio").
Para determinar si el valor del mercado es muy alto (lo cual usualmente precede una contracción bursátil) se compara dicho índice con el promedio histórico o con la tasa de interés.
Por ejemplo, el promedio histórico del índice P/GxA en el mercado de capital norteamericano (derivado del análisis de las acciones que abarca el promedio bursátil Standard & Poor 500 desde 1960 a la fecha) es cercano a 15 puntos. Dependiendo del método usado para calcular el promedio (es decir, si se incluyen o excluyen categorías contables "extraordinarias"), durante dicho lapso de tiempo el máximo alcanzado por el citado índice fue entre 30 y 45 puntos, y el mínimo de 7 puntos. Y justo antes del inicio de la contracción bursátil anterior (ocurrida entre marzo de 2000 y septiembre de 2002), el índice P/GxA se acercó al primero de los máximos históricos señalados (30 puntos).
Otra forma de medir la valuación es comparar el inverso del promedio P/GxA (lo que nos indicaría el "rendimiento" de las acciones) con la tasa de interés de bonos gubernamentales que vencen en 5 o 10 años. Si el rendimiento de las acciones es considerablemente inferior al de los bonos, se considera que las acciones son relativamente muy costosas o, lo que es igual, que están "sobre" valuadas.
Los datos históricos indican que, si el rendimiento de las acciones es inferior en aproximadamente 3 puntos porcentuales al rendimiento de los bonos a 10 años, aumenta la probabilidad de una contracción bursátil en el corto plazo. Por ejemplo, en enero de 2000, justo antes de la contracción bursátil anterior (marzo de 2000 a septiembre de 2002), las acciones rendían 3.2 puntos porcentuales menos que los bonos.
Debo advertir que la correlación entre estas variables no se ha mantenido estable a lo largo de la historia (por ejemplo, la correlación se rompió antes de la contracción que culmina en octubre de 1990), por lo que este análisis no debe usarse de manera aislada sino como un complemento a los que ya hemos mencionado aquí.
Hecha esta advertencia, añado que actualmente el índice precio - ganancia del mercado de capitales norteamericanos oscila alrededor de 17 puntos, lo que es levemente superior al promedio histórico, pero muy por debajo del máximo de 30 puntos antes mencionado. Y el inverso de este índice equivale a un rendimiento de 1/17 = 6%, lo cual es superior al rendimiento de los bonos a 10 años, que actualmente oscila alrededor de 4.7%. Por otro lado, el índice P/GxA "proyectado" a un año, que algunos analistas de bolsa consideran también, es actualmente inferior a los 17 puntos.
Parece, por tanto, que incluso con el alza de la tasa de fondos federales, recientemente decretada por el Banco de Reserva Federal, las acciones, en promedio, y tomando los bonos a 10 años como referencia, todavía no están sobrevaluadas.
(*) Roberto N. Méndez (www.rnmendez.com) es profesor titular e investigador en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Panamá. Esto reafirma la conclusión a que llegamos en columnas anteriores y me lleva a pronosticar otra vez que, descartando eventos extraordinarios, la expansión bursátil en norteamérica continuará por algunos meses y, probablemente, años.