Las bolsas de Asia vivieron una semana en situación de alerta, con un ojo puesto en EEUU, por los decepcionantes resultados de algunas de sus empresas bandera, y el otro en Oriente Medio, convertido en un polvorín a punto de estallar.
Los principales mercados del continente sobrevivieron a éste cúmulo de tensiones, salvo Tokio y Taipei, cuyos índices cerraron con un balance ligeramente negativo. El índice Morgan Stanley Capital International Asia-Pacific (MSCI), que analiza un millar de títulos en esta región, sufrió también una contracción del 0, 2 por ciento, su tercer descenso semanal consecutivo.
Este leve retroceso se produce en consonancia con el resultado de la bolsa tokiota que representa el 60% del índice MSCI. El barómetro del principal parqué asiático, el Nikkei, cedió un 0, 16%, tras vivir una semana subido a una montaña rusa con Wall Street como conductor.