Tim Cook, un hombre calmado, experto en operaciones y trabajador incansable, ha acaparado la atención de medio mundo al ser designado nuevo consejero delegado de Apple tras la renuncia del carismático Steve Jobs.
Cook, ejecutivo capaz y mano derecha de Jobs, tiene una ingente lista de tareas por delante: no sólo debe mantener la buena racha financiera de una de las compañías con más beneficios del mundo, sino que ha de ser capaz de seguir innovando y sorprendiendo a los consumidores y, casi lo más difícil, estar a la altura de la oratoria del que ha sido su jefe.