A la fecha Panamá ha firmado dos tratados de libre comercio con El Salvador y Taiwan, y va camino a concretar un tercero y cuarto con Estados Unidos y Singapur, sin embargo las personas aún no perciben las ventajas de estos acuerdos.
El punto es que los beneficios de los acuerdos comerciales varían de acuerdo con el país que se firme, por lo que simple vista serán difíciles de ver.
A esta situación se le suma otra de mayor importancia, y es que la población común desconoce en que consiste un acuerdo comercial, y basa sus criterios en las opiniones de los dirigentes populares que salen publicadas en los diarios.
Lo anterior es lo que trae consigo un desconocimiento real de las bondades y desventajas de los acuerdos de libre comercio, no obstante, la situación puede mejorar si durante los primeros procesos de negociación los gobiernos se dedican a educar a la población general sobre la verdad de los acuerdos comerciales, dijo a El Panamá América Reny Bake, especialista guatemalteca en tratados de libre comercio.
Usualmente el 99.9% de las personas en Centroamérica desconocen qué es un tratado de libre comercio, por lo menos en el caso de Guatemala. Por lo que los gobiernos tienen que comenzar a explicarles en que consiste la globalización y como les afecta este fenómeno.
Y darles a entender que no es malo globalizarse, dándoles ejemplos de lo que ha traído consigo la globalización como las nuevas herramientas de comunicaciones, el acceso a nuevas tecnologías, (Internet), productos entre otros.
Igualmente, indicarles del modo más sencillo posible, qué es un TLC y como los impactará, y crear una unidad para buscar información.
Cuando se decide negociar un tratado de libre comercio, los gobiernos piensan que sólo es asunto de los empresarios, y se despreocupan de las personas que viven en los poblados alejados de la ciudad e igualmente a los trabajadores que no tienen tiempo para analizar en qué consisten esos acuerdos.
Entonces, cuando comienzan a negociar los TLC, sólo lo hacen pensando en los empresarios y si las compañías están preparadas. Sin embargo si los trabajadores no están capacitados será difícil para la compañía exportar.
A esto se le suma la rebeldía de algunos trabajadores que tienen ideas erróneas sobre los tratados comerciales.
Primero, la mayoría de los trabajadores piensan que con la entrada en vigencia del acuerdo comercial firmado con Estados Unidos, por ejemplo en Centroamérica se violarán sus derechos laborales y serán explotados.
Esto no es totalmente contrario, porque a EU le interesa que los países respeten por lo menos sus leyes laborales, y que se manejen bajo estándares internacionales.
Es decir, que los obreros se verán beneficiados con este tratado, además las empresas que decidan invertir en nuestros países igualmente respetarán las normas locales.
Por otro lado, también piensan que todos los productos que entrarán al mercado serán más caros, lo que no es cierto.
Hay que aceptar que en alguna medida los bajos precios de algunos productos extranjeros puedan desplazar los productos locales.
Pero también es importante que estos productores que pierden mercado en su país, miren hacia los países donde son más competitivos con los precios, y probablemente generen más ganancias que si se mantienen supliendo sólo el mercado interno.
Claro, todo consiste en un cambio de mentalidad y eso es muy difícil.
Normalmente en los países de la región los dirigentes sindicales se encargan de hacer creer a las personas que todos los acuerdos comerciales significaran más desempleo.
Pero, y hacen manifestaciones y declaraciones que buscan asustar a la clase trabajadora. Sin embargo, deberían dedicarse a crear programas de capacitación para su grupo de agremiados.
Educarlos sobre la base de la realidad, porque si las personas no están bien educadas les será difícil encontrar un buen trabajo.
Actualmente la globalización busca mejorar la productividad y las personas no deben quedarse en el camino porque nada echará hacia atrás ese proceso.