Hace unos días, Enrique García (presidente de la CAF) nos reiteró que la reciente crisis financiera no tuvo a Latinoamérica como protagonista y nos recordó que el eficiente sistema financiero panameño aplacó la tormenta, que nuestra situación y perspectivas de crecimiento a futuro son positivas y que contamos con los elementos para mantener ese crecimiento de forma sostenida para que se traduzca en un mayor bienestar para la población.
Alberto Vallarino, ministro de Economía y Finanzas, nos hizo ver cómo la mejora del grado de inversión en las distintas calificadoras ha contribuido en la aceleración del crecimiento económico.
Por su parte, Roberto Henríquez, ministro de Comercio e Industrias, enfatizó que si bien es cierto nuestro mercado es chico y no es una variable que podamos corregir, los tratados de libre comercio tratan de compensar esa estrechez.
Mientras que Eduardo Jaén, de la Autoridad de Innovación, se permitió una “licencia” para señalar que Suiza (uno de los países más competitivos del mundo), algún día no muy lejano, podría acercarse para consultarnos.
“¿Por qué no podemos ser tan prolíferos en ideas innovadoras cuando naciones más pequeñas (en tamaño) que nosotros poseen individualmente más registros de patentes que toda AL junta? ¿Por qué no potenciamos nuestra posición geográfica (a la que con tanta frecuencia aludimos) para seguir desarrollando negocios en la “nube” (cloud computing)”, argumentó Orlando Ayala, de VP Microsoft, quien también nos recordó que reducir la brecha digital es también reducir la brecha económica y social.
Irene Mía, economista Senior del Foro Económico Mundial (con sede en Suiza), nos documentó el gran trecho que hemos avanzado en los últimos cinco años (sí, las mediciones no son determinantes, pero sirven de herramienta y de referencia para trazarnos un camino y conocer qué están haciendo mejor nuestros competidores).
Una encuesta entre 200 empresarios resalta que nuestras mayores debilidades están en el funcionamiento del Estado, la infraestructura, la salud y la educación (nuestro “Talón de Aquiles”; objetivo prioritario en los países desarrollados). Pero también se reflejó que ellos mismos han hecho mayores inversiones en su propia modernización, mejoras en la calidad de su producción y tienen una mejor disposición al riesgo.
Los ministros Suárez, Duboy y Molino; los viceministros De La Guardia, Quijano y Crespo; el magistrado Salas, los directores Rosas, Jaén y Arias, junto con sus pares del sector privado (por citar a algunos, ya que eran 31 expositores en total) intercambiaron opiniones con una audiencia de alrededor de 400 personas distribuidas en 13 mesas de trabajo. Un conversatorio inusual y una oportunidad poco frecuente.
Todo esto y más pasó en el 5to Foro Nacional para la Competitividad. Un día en el que hicimos un alto para escuchar, reflexionar y proponer. Un ejercicio anual que realiza el CNC, el cual reunió a actores de los sectores empresarial, gubernamental, académico, laboral, judicial y legislativo. El propósito: generar una agenda de acción, una recopilación de recomendaciones en trece tópicos distintos que guíe el actuar con miras a mejorar la competitividad del país. No son soluciones mágicas o la guía única para resolver nuestros problemas, pero sí un esfuerzo de mucha gente que quiere contribuir en hacer un Panamá más competitivo. Aquí hay que enfatizar que mejorar la competitividad no es solo para beneficio de las empresas o el gobierno. Mejorar la competitividad significa también mejorar la calidad de nuestras vidas como ciudadanos.
El foro es un paso, un momento. Ahora hay que continuar y/o comenzar el trabajo y darle seguimiento a la implementación de las recomendaciones. Hay dos lados responsables: un sector privado pujante y enérgico y un gobierno comprometido a seguir impulsando el desarrollo. Pero, como ciudadanos, tenemos también nuestra responsabilidad: en nuestras casas, en la comunidad, en las escuelas, en el trabajo. Valoremos y reconozcamos nuestros triunfos y logros, por muy pequeños que parezcan. Usémoslos de estímulo para seguir adelante.
Irene Mía fue gratamente sorprendida por la coyuntura entre lo público y privado existente en el CNC y la masiva y heterogénea participación de grupos en el Foro de Competitividad. Según aseguró, en sus siguientes intervenciones internacionales hará mención de esto como un “role-model” de mejores prácticas. Si otros lo creen, ¿por qué no lo creemos nosotros mismos?
Es cierto, no todo en Panamá marcha bien; sin embargo, valoremos lo que hemos alcanzado. Seamos positivos y proactivos; aportemos y construyamos. A fin de cuentas nos conviene a todos.