Llegaron dos nuevos competidores, pero C&W mantiene el control del mercado de las telecomunicaciones.
El que no se duerme en los laureles es el Estado, quien guarda bajo la manga una valoración como una última carta en un juego de poker.
Son muchos los comentarios que, entre líneas cruzadas, estiman que habrá una venta de las acciones del Gobierno para mejorar la calidad de vida de los panameños. Mientras que otros se oponen al recordar las consecuencias históricas de vender lo que por ley es nuestro.
El destino es incierto, esperamos que se tome la mejor de las decisiones, evitando la danza de los intereses.